Para nadie es un secreto que el Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano de Veracruz-Medellín por muchos años fue la caja chica de la clase política del PRI y en su oportunidad del PAN; fue la dependencia de gobierno a la que mandaban todo tipo de recomendados para engordar la nómina de aviadores, y sus directores, siguiendo el ejemplo de lo que veían en el gobierno del estado echaron a retozar los tentáculos de la corrupción, por allí andan sin que nadie los moleste haciendo honor a la más descarada de las impunidades. Lógicamente, con tanto latrocinio tenía que tronar al grado de ya no poder cubrir sus prestaciones a los empleados y en la desesperación esperan que el gobierno “inyecte” recursos, una vana esperanza porque la administración estatal anda en las mismas. Peor aún, hay bancos que no se arriesgan a conceder préstamos al SAS porque sus estados financieros están en rojo encendido.