Por Sergio González Levet
21 de enero de 2015

Hace no muchos años, quienes nos dedicábamos a escribir periódicamente para los medios impresos (de ahí el nombre de periodistas) teníamos a la exclusividad como uno de los bastiones de nuestra obra y sus alcances, porque pensábamos que publicar sólo en un medio nos garantizaba un público lector determinado (y leal), que generalmente era numeroso y de calidad.

En cierta prehistoria del periodismo mexicano, allá en los años 50 y 60 del siglo pasado, Carlos Denegri (“el mejor y más vil de los periodistas”, según lo definía justamente Julio Scherer) era “el columnista” de Excélsior, aquel gran periódico que crecía y dejaba atrás a El Universal como el más leído del país. Pero también Excélsior era “el periódico” de Denegri, pues sólo en sus páginas podían los lectores devorar –como muchos lo hacían todas las mañanas– la columna que fue en su tiempo la más influyente de México: “Miscelánea política”.

Así, los grandes periódicos nacionales competían con al atractivo de sus plumas exclusivas, que podían llegar a garantizar la venta diaria de una enorme cantidad de ejemplares; pero vinieron las agencias informativas, que encontraron un filón en reproducir a los más destacados columnistas del DF en periódicos de provincia. En este rubro surgió la AMI de José Luis Becerra a la cabeza, que hace 34 años empezó a distribuir en las redacciones del país los textos diarios de Manuel Buendía (“Red privada”), de Miguel Ángel Granados Chapa (“Plaza pública”), de José Luis Mejías (“Los intocables”).

Un caso del éxito que puede ganar la persistencia fue el de Armando Fuentes Aguirre, Catón, que en sus inicios de columnista mandaba desde su natal Saltillo –en donde sigue viviendo/escribiendo– a todos los faxes de los diarios del país sus chistes y reflexiones, para que quienes quisieran los reprodujeran de manera gratuita, lo que en un principio pocos hacían. El premio a su tozudez lo obtuvo cuando la OEM de don Mario Vázquez Raña empezó a publicar sus textos, ya mediante una paga, y alcanzó la fama nacional gracias a su prosa y sus ocurrencias.

Con la llegada de Internet, la exclusividad pasó a mejor vida, y ahora cualquier columnista publica simultáneamente su texto diario en varios portales informativos –o no–, con lo que muchos logran llegar a un numeroso público con el simple expediente de mandar su texto por mail.

“Sin tacto”, la columna a la que usted hace el favor de acudir en este momento, está en esa tesitura, y por eso pueden los lectores de El Heraldo de Xalapa, de El Martinense, de El Portal y de El Chiltepín verla también todas las mañanas de lunes a viernes hábiles en: cronicadelpoder.com – enestahora.com.mx – radiover.info – entornopolitico.com – lineapolitica.com – gobernados.com – elchiltepín.com – liderveracruz.com – revistaeltlacuilo.com – deinterespublico.com – sociedadtrespuntocero.com – veracruzanos.info y una veintena de portales informativos más… a los que habrá que agregar los que se vayan acumulando en las próximas semanas o meses.

 

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