Tomás R. Domínguez Sánchez
23 de enero de 2015

La mercadotecnia electoral es la estrategia más seductora de toda la rama del comercio, pero también hay que destacar que es un tanto compleja porque, si bien es cierto que es la que deja mucha lana, es la que se encarga de convertir una rata vil y corriente en un roedor fino y perfumado que sea capaz de robar miradas pero, sobre todo, de entrar en el ánimo de los electores para conseguir el ansiado voto

Un buen peinado y un bello rostro rompa corazones puede hacer ala diferencia, como pasó con las damas mexicanas que de acuerdo con el padrón electoral federal en el año 2012, fecha en la que ganó la contienda el actual Presidente de la República, el 52% de los electores eran mujeres que gracias a la mercadotecnia electoral admiraron la belleza del entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, pero que al paso de los años descubrieron que no sirvió de nada la belleza y el buen pose en las fotos con el mandatario federal porque cuando se trata de resolver problemas del país esa sonrisa amañada está costando vidas, dinero, bienestar, seguridad y lo que falta.

Las estrategias que se adoptan en tiempos electorales son tan sofisticadas y novedosas, que en algunos casos son difíciles de creer, por ejemplo, cuando el actual mandatario veracruzano andaba en campaña buscando la gubernatura surgió una versión que había recurrido a una cirugía estética conocida como bypass gástrico, que básicamente consiste en poner una grapa en el estómago para que reciba menos alimento y sea posible bajar de peso.

También se dijo que había recurrido a una cirugía de las cuerdas vocales con el fin de cambiar el tono de su voz que era motivo de burla y que por táctica electoral se tenían que hacer, pero sobre todo porque el estratega estrella de la campaña del actual gobernador así lo exigía, ya que para hacer ganar a Javier Duarte se iba a necesitar más que un milagro estético, además de acuerdos, sobornos y otros movimientos que sólo ellos saben pero que desgraciadamente el estado sufre las consecuencias.

Resulta muy jugoso el negocio electoral cuando se postulan personajes famosos que nunca han tenido un acercamiento al mundo de la política y que por supuesto deben recurrir a todas estas artimañas para dar competencia; algunos no necesitarán de muchas de estas cosas, por ejemplo, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco que alguien lo ha convencido para registrar su precandidatura a la alcaldía de Cuernavaca y que gracias a su popularidad no le costará mucho ganar, ojalá que a pesar de entrar en el negocio electoral no termine como todos terminan.

Así se crea al futuro funcionario electo por el voto popular, con esa estrategia, con esa ideología, con esa mentalidad y ya estando en “la plenitud del pinche poder”, frase famosa del exgobernador veracruzano Fidel Herrera Beltrán, la preocupación radica en la continuidad del proyecto iniciado para dejar a un sucesor digno y capaz para mantener cerrada la cloaca por tiempo indefinido.

Entonces, se recurre a otras estrategias electorales. Ejemplos hay muchos, como el enviar mensajes de texto con recomendaciones específicas en la temporada de invierno para no enfermar, invitando a abrigarse bien, otro ejemplo es el enviar una iniciativas de leyes que impacten una parte sensible de los ciudadanos que van desde desaparecer impuestos, acortar periodos de gobierno hasta ser pioneros en la destrucción de la supuesta democracia que existe como principio básico del país con la instauración de la reelección de los diputados locales.

Por cierto, hablando de la estrategia de acortar el periodo del gobernador del estado a dos años quiero decirle que es un golpe muy fuerte porque si en un sexenio es difícil medio proyectar un gobierno, imaginen lo que es una proyección a dos años, hay obras que se llevan todo el sexenio, hay decisiones que impactan al estado a largo plazo y para ver resultados es una verdadera estocada cruel, y como justificación a la reelección de los diputados se dijo que sería como un reconocimiento por su buen desempeño legislativo, esto es, que si hacen buen trabajo pueden ser reelectos como premio a su buen trabajo, entonces, ¿la reducción del próximo periodo gubernamental es un castigo anticipado para quien quiera entrarle?

 

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