Al menos en Veracruz, cuando las autoridades de la PGJ, ahora Fiscalía, emiten su veredicto respecto de un determinado asunto en no pocas ocasiones se ha pedido la intervención de la PGR porque no se le otorga confianza a lo expresado por las autoridades locales. Sin embargo, ese mismo fenómeno le ocurre también a la PGR, en cuyo caso se acude a la intervención de organismos internacionales. En estos días en los que el Procurador Jesús Murillo Karam calificó como “verdad histórica”  su veredicto sobre lo ocurrido con los 43 estudiantes normalistas de inmediato obtuvo el rechazo de los padres de los desaparecidos que no aceptaron la versión oficial. Pero tampoco fue aceptada por Human Rights Watch (HRW), de Amnistía Internacional (AI) y la Oficina de Washington para Latinoamérica (WOLA) la idea de cerrar el expediente dando por concluido el caso. Si esto último fue la idea del gobierno de Peña Nieto es un hecho que ha sido frustrado. “No es verdad histórica, es una versión oficial” es la expresión que José Miguel Vivanco de Human Rights utiliza para referirse a lo informado por Murillo Karam, es decir esto continua.