Distrito Federal, 1968, Hermosillo 2009, Ayotzinapa 2014, Acteal, Aguas Blancas y muchísimos casos más quedan en la memoria nacional como tragedias mexicanas ligadas al entorno político. De alguna manera estos trágicos acontecimientos han influido en la política y acaso han cambiado el sentido de la historia. El movimiento de 1968 dejó a un presidente débil y le cambió el ánimo y sus acciones para el resto del sexenio. En Aguas Blancas y Ayotzinapa, las tragedias guerrerenses tumbaron gobernadores; Acteal sigue siendo una cruz que carga en la posteridad el presidente Zedillo; el incendio de la guardería en Hermosillo en 2009 inclinó la balanza en favor del PAN en la elección de gobernador de ese estado. Ahora sigue siendo un factor, porque padres de los 49 niños muertos en ese incendio se muestran inconformes debido a que el PRI postuló a Claudia Pavlovich Arellano al gobierno del estado a la que señalan que se puso de lado de los propietarios de la guardería cuando aquel drama aconteció. “Cómo es posible que una persona que diga que los dueños de la Guardería ABC, que son los principales responsables, son unas finísimas personas y de alta solvencia moral [sea postulada]. Eso no es tener madre por parte del pinche PRI”, dijo Roberto Zavala, padre de Santiago de Jesús, en entrevista para SinEmbargo. “La mayor tragedia que ha ocurrido aquí en el estado nunca estuvo en la mesa de negociaciones del PRI. Nos mandan un mensaje claro: no les interesamos, no les importa absolutamente para nada lo que es el sentir, lo que es el dolor, no les importan las marchas tampoco, les vale totalmente madres”. Un amargo coctel de dolor, tragedia y política.