La muy desafortunada declaración que hizo a los reporteros el gobernador Duarte de Ochoa en torno a la desaparición de Moisés Sánchez, de quien expresó que no es reportero sino “conductor de taxi y activista vecinal”, está siendo destacada por la prensa internacional y del país; no es ciertamente un buen inicio de año nuevo esa lamentable aclaración del gobernador veracruzano. Mucho menos porque se trata del quinto año de una gestión bastante accidentada en la que han destacado noticias cuya difusión ha trascendido los límites de la entidad y no pocas han transitado allende nuestras fronteras: desde los cadáveres hacinados en plena vía pública de Boca del Río, los millones de pesos incautados en el aeropuerto de Toluca, los videos de la mapachería electoral, los robos de frutis en las tiendas de autoservicio, y otros desaciertos no han dejado bien parado al gobierno estatal.