Por Miguel Angel Cristiani G.
21 de enero de 2015

Luego de tanto revuelo para conseguir el registro como precandidatos a las diputaciones federales que se habrán de elegir el próximo mes de junio, ya no se les ha vuelto a ver por ningún lado, como si no les preocupara y ocupara el empezar a contactar a  la ciudadanía que es la que habrá de acudir a las urnas para dar el triunfo.

Hasta ahora las promociones en medios electrónicos –televisión y radio– se refieren a los partidos políticos en general, pero en realidad en muy poco ayudan a convencer a los seguidores-electores de que son la mejor opción en materia política.

De acuerdo con los datos de la empresa encuestadora Telemetría, dados a conocer esta semana, si hoy se llevara a cabo la elección federal que tendremos en junio, el partido en el gobierno seguiría conservando la mayoría en el Congreso: el PRI obtendría una mayoría relativa con 31 puntos porcentuales de la preferencia electoral, Le seguirían muy de cerca apenas con cuatro puntos de diferencia el PAN, como el partido de oposición más importante con 27 puntos de preferencia; luego estaría un debilitado PRD con 12 por ciento de los electores y muy de cerca dos fuerzas electorales de tamaño similar, el PVEM y Morena con 10 puntos cada uno.

Hay que tener en consideración que un buen número de los electores aún no decide si participará en las elecciones, dado el clima creciente de inconformidad y molestia que se ha generado por denuncias de actos de corrupción, que quedan solamente en eso, denuncias, pero sin ninguna consecuencia o sanción a los culpables.

El PRI se monta en las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, como si fueran la panacea de todos los males, “ahora ya no costarán las llamadas de larga distancia, el internet va a ser más barato” cuando el problema es que miles de jóvenes no tienen ni para pagar una tarifa de celular y mucho menos contratar internet, porque no consiguen un trabajo bien remunerado.

El PAN es el único que habla de un cambio en el rumbo, combatir a la corrupción, pero es únicamente en el discurso, porque en los hechos sigue con las mismas tácticas y acciones en una lucha por el poder a toda costa y la corrupción se mira en la viga del ojo ajeno únicamente.

El PRD también sigue viendo hacia afuera, pero no puede controlar a sus huestes internas, que se han visto desprestigiadas por la selección de candidatos, que en el poder, se convierten en delincuentes que también van por el botín y no por el servir a las causas de la población.

En contraste con la caída de la aceptación entre el electorado del PRD, el partido de López Obrador Morena, va tomando fuerza y se encuentra a tan solo dos puntos de distancia en las preferencias electorales.

De los otros partidos, que en realidad son comparsas del carnaval, no vale la pena ni analizarlos, con promesas que según ellos sí cumplen, pero que no son las que los electores quieren y demandan, entonces, valen para nada.

Entonces pareciera que no se trata de convencer al electorado de que acuda a votar en las urnas, sino que ahora se va a tratar de “convencer” a los posibles contrincantes, para que nada más hagan como que hacen, pero que no hagan nada y así los menos parezcan como los más.

 

El vuelo del Cisne Negro

 

Como bien dice el filósofo de mi pueblo Pancho López, empezó a operar ya el Cisne Negro por el rumbo de la Araucaria en el lago en Las Animas, por lo pronto, el otro Cisne ya no tendrá mayor problema para ganar la elección, luego de que su más fuerte oponente por la oposición salió con una pesada maleta y muy feliz de la vida.

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