Paco

Fragmento de la columna de Aurelio Contreras en Etcétera

El sucesor de Gina Domínguez en la Coordinación de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, heredó de aquélla una estructura que se dedica a espiar y hostigar adversarios políticos y periodistas incómodos, a los que no duda en intentar intimidar y difamar mediante correos electrónicos apócrifos enviados masivamente a las redacciones y a los e-mails de medios y comunicadores.

Dos oscuros personajes son señalados como los responsables de orquestar las campañas de lodo electrónico. Uno es Francisco Vicente, ex colaborador de la familia Yunes Márquez (los principales enemigos políticos del grupo gobernante en el estado), y que se cambió de bando al inicio del actual sexenio, por lo cual cobra una millonada. El otro es Marcos Miranda Cogco, un exreportero del periódico Notiver que fue despedido de este medio crítico del gobierno de Javier Duarte y a quien, como pago por sus “servicios”, el gobierno estatal le financia un portal de noticias. Ambos “trabajan” bajo las órdenes de Silva, quien de esta forma, y con bravuconerías en redes sociales, se “ganó” el favor de el Gobernador para que lo impulse como sucesor, para lo cual promovió una reforma a la Constitución de Veracruz.

Cuánto nos cuesta a los veracruzanos esa estructura golpeadora, o a cuánto ascendieron los “moches” que ahora resultarán en un emporio mediático, no es posible saberlo, así como tampoco cuánto ha gastado el gobierno de Duarte para promoverse en medios locales, nacionales e incluso internacionales. La información está reservada.