Sin duda, el Partido del Trabajo realizó un buen cabildeo para convencer a Magno Garcimarrero de aceptar la candidatura de ese partido a la diputación por el X Distrito Electoral con cabecera en Xalapa. Convencido de sus ideas Magno también está consciente de la veleidad de las circunstancias, de los caprichos del destino y que en política nada está escrito, como cuando sin esperarlo se convirtió en senador en funciones a la muerte del propietario de la fórmula Heberto Castillo. Una reflexión lógica es la de que, si hace tres años tocó la suerte al candidato del PRD aun sin hacer campaña ¿por qué no esperar otra sorpresa? Mientras la moneda está en el aire todo puede pasar, hasta que caiga de canto. Lo único seguro es que Magno Garcimarrero no participa como comparsa del poder sino por su innata vocación de participar sin ventajas.