Aunque forman parte del andamiaje necesario para un régimen democrático los 5 mil 356 millones de pesos que se destinan al funcionamiento de los 10 partidos con registro son mucho dinero, más aun si el contexto social en el que operan se nutre de millones de habitantes viviendo en extrema pobreza. Quizá el impacto negativo de este dato fuera menor si la sociedad mexicana tuviera otra opinión de los partidos políticos, tan desprestigiados que no convocan a nadie pero cuestan muy caro. Por haber obtenido el mayor número de votos, el PRI recibirá mil 376 millones de pesos; el PAN mil 158 y el PRD 886 millones de pesos. Sin ningún esfuerzo adicional que su alianza con el PRI, el Verde Ecologista se lleva 444 millones; igualmente, el Partido del Trabajo recibirá 389 millones de pesos. El PANAL, creatura de Elba Esther, se lleva 371 y Movimiento Ciudadano que cada vez viene a menos recibirá 368 millones de pesos. Sin que la sociedad sepa la razón de su existencia, los partidos de nueva creación también obtienen ganancias: el Humanista y Encuentro recibirán 120 millones de pesos; igual cantidad se le dará a MORENA de López Obrador al que se le cocina aparte. Los optimistas dicen que se siembra para cultivar más democracia.