Por Mario Javier Sánchez de la Torre
26 de enero de 2015

Sin lugar a dudas la semana pasada va a ser de gratos recuerdos para toda la población del Estado de Michoacán, debido al retiro de su territorio del fracasado e ineficiente Comisionado de Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes. Personaje que sin tener experiencia alguna en este tipo de difíciles situaciones, así como también en el medio político, solamente fue designado por el presidente Enrique Peña Nieto por ser su amigo.

Problema el citado que se sumó a la tardía atención que el gobierno de la República dio a la gravísima situación que estaba viviendo esa entidad federativa desde antes del arribo del priista Peña Nieto a la Presidencia del país. Pues no se debe de dejar en el olvido que todo inició durante el sexenio del perredista Godoy. Recuérdese cuando la Procuraduría General de la República en un operativo sorpresa, además de los 22 o más alcaldes que detuvo, también lo hicieron a su principal asesora. Lo que en su momento fue el indicativo de que la corrupción entre la administración estatal perredista michoacana y la delincuencia organizada de ese territorio ya se daba.

Siendo hasta después de haber transcurrido el primer año de la vapuleada administración “peñista”, cuando se dio la instrucción de intervenir para dar solución al problema. El cual ya en ese momento los grupos de los llamados Autodefensas, que estaban integrados por la población civil que cansada de sufrir humillaciones y todo tipo de vejaciones en sus familias y personas, se organizaron e hicieron correr a los llamados Caballeros Templarios, situación que nunca logró hacer el cretino Comisionado presidencial.

Situación que analizándola permite especular así: ¿Por qué las fuerzas federales no intervinieron durante todo el primer año de gobierno de Peña Nieto y sí entran en acción, cuando la sociedad civil organizada y auto armada hace correr a los Caballeros Templarios y casi los desaparece? Hasta donde tenemos entendido, a todos los que nos preocupa qué pasa en nuestro país, el Comisionado y sus fuerzas federales y lo que quedaba de las estatales, tenían la misión de eliminar la delincuencia que estaban llevando a cabo los Templarios, pero desde que llegó, su actuación fue totalmente diferente. Reuniones con los delincuentes en todo momento y tratar de reprimir a los autodefensas o sea a la sociedad civil. La que se vio en la necesidad de poner en riesgo sus vidas, debido a la falta de apoyo de las autoridades estatales y federales que tenían la obligación de proporcionarles la seguridad que el caso ameritaba, pero que hasta después de un año no lo hicieron, lo que hasta el momento no han explicado.

Así como también nunca explicó el Comisionado, porque después de convertir a las autodefensas en Fuerzas Rurales, los limitó en todo, al grado que no podían moverse más allá del lugar de donde eran, entre otras muchas limitaciones. Y lo peor, la gota que derramó el vaso: porque metió a los integrantes de los Caballeros Templarios, que se les conocía con el sobrenombre de los “arrepentidos”, en los grupos de las Fuerzas Rurales. Siendo que éstos últimos eran los enemigos de toda la sociedad civil y ahora quería que pelearan juntos. Solamente a un súper estúpido se le pudo haber ocurrido semejante acción, pues en tiempos anteriores, esos arrepentidos habían sido quienes les habían robado, violado a sus hijas y quitado su patrimonio a los integrantes de la sociedad civil, o sea a los autodefensas actuales.

Es por lo anterior que el baboso Comisionado no solamente debió ser retirado de su comisión, sino debe de ser consignado, ya que el único responsable del enfrentamiento entre el líder y fundador de las autodefensas Hipólito Mora y el denominado “americano”, durante el cual huno un saldo de once muertos, es él.

Pero lamentablemente el anterior es un saldo parcial de todo lo sucedido en Michoacán, el resultado final que fue para lo que se le nombró y dio tanto poder, no lo alcanzó, no lo quiso alcanzar o la orden fue esa. Por qué ya se retiró y lo único que es toda una realidad en Michoacán, es: Hipólito Mora y otros de los líderes de las autodefensas, que no son otra cosa que la sociedad civil que se tuvo que armar y defender de los delincuentes, en la cárcel, detenidos y La Tuta, el supuesto líder de los Caballeros Templarios, gozando de plena libertad.

La forma en que el Gobierno Federal ha acogido al ex Comisionado, después de un poco más de un año de actuación, nos permite especular que no fracasó en su encomienda, pues a lo mejor como dejó las cosas allá, era realmente la encomienda. Usted que opina estimado lector. Hasta el miércoles.

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