Si usted es agricultor, vive de sus cultivos de naranja, por caso, y el precio por kilo fue de 3 pesos el año pasado y ahora es de 1.20 ¿cómo la estará pasando? Obviamente mal, con limitaciones, porque si con aquel precio del pasado año no andaba bien ahora no podría estar mejor. Parecido ocurre con nuestro país, que el año pasado vendió la mezcla mexicana de petróleo en 102.41 dólares el barril y ahora en enero está a 38.03 dólares, una abrupta caída del 63 %. Pero PEMEX, aparentando un inexplicable optimismo, informa que todavía tiene un buen margen de ganancia, pues el costo promedio de producción es de 9.25 dólares por barril, pero no señala que el destino de esas ganancias se verá alterado ya que no podrán cubrirse las necesidades con la reducción tan drástica que ha sufrido el precio del barril. La acentuada dependencia del gasto público de los ingresos petroleros no permite pensar en buenos augurios para el presente año.