Por Virginia Durán Campollo
13 de enero de 2015

Preocupante son los últimos sucesos sangrientos en contra de la libertad de expresión, suscitados en Francia y que han tenido rechazo internacional. El ataque por parte del Islam contra periodistas del semanario Charlie Hebdo, producto del fanatismo, vuelve al tema de lo riesgoso que es la profesión en su crítica. México se suscribe en un lugar preponderante, con respecto a este tipo de violaciones a los Derechos Humanos. Aunque Peña Nieto obligue se pondere los beneficios del país, las cifras son frías. Un editorial del periódico El Universal, informa que se ha rebasado el centenar de periodistas asesinados durante el presente siglo, según la PGR. Son 103 homicidios registrados, lo cual convierte al país en “uno de los más peligrosos para ejercer esta profesión”, advierte el Programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas. Se suman la desaparición de 22 periodistas desde 2005, así como otros delitos que forman parte de las 541 averiguaciones previas iniciadas por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión. El reciente secuestro y desaparición forzada de un periodista, José Moisés Sánchez Cerezo, es el último ejemplo de una larga cadena de hechos similares, concluyen. *** Moisés es veracruzano. A estas alturas, lamentablemente, sentimos que no está vivo. Veracruz conserva, con ello, el primer lugar de periodistas asesinados, 10 que podrían ser 11, sólo en la presente administración. Paradójicamente un estado cuna de grandes periodistas y decano de la prensa nacional con el periódico El Dictamen, se estigmatiza por las omisiones obvias de gobierno. No sólo son periodistas sino también activistas sociales. La tasa en secuestros y desapariciones forzadas es alta. Pero de esto no quieren los gobernantes se hable sino de los supuestos beneficios, que son espejismos. Cuando alguien arroja luz, es víctima de sicarios que vienen de los propios gobiernos o del crimen organizado. Incluso se registra que un 58% de ataques a mujeres periodistas, provienen de los funcionarios públicos. *** La ciudadanía no puede perder de vista esto. Los periodistas críticos, que son los menos, sólo están ejecutando su trabajo y éste refiere a lo que a la sociedad requiere. Es innoble correr el riesgo de vida, sólo por realizar sus labores cotidianas. Los cambios sólo pueden lograrse, en la unión y solidaridad hacia estos grupos que, por lo visto, tenemos que insertarlos en los marginados y sesgados como las mujeres, las personas con capacidades diferentes, los indígenas, los migrantes y hasta niños y ancianos; los primeros utilizados como mercancía y los segundos abandonados a la miseria, el hambre, la enfermedad. El único medio de presionar a estas autoridades ciegas, sordas y mudas ante la demandas ciudadanas son las votaciones. El voto razonado, será determinante para mostrar nuestro descontento. Sí hay que ir a votar. Hay opciones. Cuando hemos querido, los cambios se han dado aun con las trampas electorales. Una vez le quitamos el gobierno al PRI y otra vez al PAN. Sí se puede, está en nuestras manos. *** “El desprestigio de la política es casi tan grave como el deterioro de la imagen presidencial. Van a la par a consecuencia del hartazgo general por la ingente corrupción de las dirigencias partidistas. Ni una se salva; tampoco Morena con personajes siniestros revoloteando como zopilotes alrededor. De esto debiera ocuparse los personajes públicos antes de lanzarse a despotricar contra la sociedad”, según Rafael Loret de Mola. *** El no pagar las deudas económicas pendientes a proveedores del gobierno local, en el caso de empresas periodísticas, es un desprecio a la población. Es un acto de impunidad, protegido por quien debe actuar con justicia. Si se cumplió en tiempo y forma ¿por qué la ignominia? Estas son las actitudes de soberbia y despotismo que no podemos permitir. *** Se va Alberto Silva, el de comunicación del gobierno del estado, sin pena ni gloria. Su función fue como la de su antecesora: de avestruz. Nunca dio la cara, pero se fue cargado con mucho dinero para su campaña para diputado federal por Tuxpan, donde un sector muy importante tanto político como empresarial no le quiere. Hablan del millonario endeudamiento que dejó, con obra pública inconclusa. Lo más delicado, que debe aclarar sus nexos fraternos con el mafioso Pancho Colorado que ahora se dice víctima de sus enemigos. Si lo es debe comprobarlo y si no…Silva no tendrá ninguna posibilidad. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.