Por Silvia Núñez Hernández
28 de enero del 2015

Produce mucha gracia cómo el fiscal general del estado de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, intenta salir ante la opinión pública al estilo del “cansado”, Jesús Murillo Karam, titular de la Procuraduría General de la República (PGR). Intentando demostrar que sus “dichos” están sustentados. Se para ante los medios de comunicación con actitud de “perdona vidas” en su atril y empieza a explicar con verdadero ahínco los detalles de su “gran” investigación.

Apoyado en videos editados y de pésima calidad –seguramente le produjo algún chiquillo de primaria– habló y detalló de cada uno de los supuestos pormenores de su grandiosa línea de investigación, con ello, de una vez por todas, pretendía terminar de un carpetazo al tema que tanto dolor de cabeza –nunca consideró que llegara, como el asesinato de Gregorio, a instancias internacionales– que el caso del periodista Moisés Sánchez Cerezo le ha originado.

Todo esto, luego de que Jorge Sánchez Ordóñez –hijo del director general de La Unión– ha declarado a diferentes medios de comunicación que el cuerpo que el fiscal veracruzano le presentó, no corresponde a su padre. Bravo Contreras tuvo que pensar en la siguiente jugada, es decir, nuevamente el muchacho puso en tela de juicio su “honorable” dicho.

Luis Ángel Bravo Contreras, habría considerado que la declaración de Sánchez Ordóñez era una verdadera insolencia. Como pensar –lo que él considera un plebeyo– haya puesto en duda a su “ética”. Al final, tuvo que verse en la necesidad de salir de nueva cuenta a dar la cara para, de una vez por todas, taparle la boca. Con otro anuncio a rueda de prensa el día de ayer a las 14.00 horas en la PGJV –con la absurda idea de que nomás se presentaran sus medios oficiales, pero le falló– para anunciar que de acuerdo a los estudios de ADN al cuerpo supuestamente corresponde a Moisés Sánchez Cerezo.

La duda sembrada por el hijo del periodista tenía que ser neutralizada. Bravo Contreras airoso consideró que el hecho realmente no le causaba ningún tipo de empacho y mucho menos provocaría despeinar su engominada melena. Se sintió airoso con la jugada, pues con dicho anuncio, intentaba asestarle un victorioso “jaque–mate” y así poder realmente olvidarse –como lo hizo con los 10 periodistas asesinados en el período de Javier Duarte de Ochoa– del temita que ya le estaba originando gastos mayores al tener que instalar su “grandioso y ostentoso” escenario, que se monta especialmente para poder hablar con los medios de comunicación local y hacer un circo mediático.

Con la intención de poder revisar lo declarado por parte de Luis Ángel Bravo Contreras, los abogados de la organización internacional Artículo 19 –quienes representan a Jorge Sánchez Ordóñez– arribaron a la ciudad de Xalapa y así constatar en el expediente las pruebas dactilares y ahora la prueba de ADN realizada en la supuesta humanidad de Moisés Sánchez Cerezo. Estos se dieron a la tarea de revisar con lupa la metodología que la Procuraduría General de Justicia realizó a través de sus peritos. La finalidad de dicha revisión es constatar si el procedimiento forense había sido realizado por profesionales o por inexpertos en el ramo.

Según los litigantes, el dictamen al parecer no logra sustentar los dichos del fiscal del estado y el supuesto análisis de ADN presentado a través de su “circo mediático”. Los abogados aludieron a que existen debilidades alarmantes en el dictamen. Podemos hasta considerar que las herramientas que utilizan para realizar las pruebas son del estilo del juego de química “Mi Alegría”, provocando suspicacia en la forma de cómo se realizaron dichos estudios. Esto motivaría hasta cierta forma a la familia del periodista para solicitar que especialistas realmente capacitados y que no dependan de la Procuraduría General de Justicia en Veracruz realicen el estudio.

En su absoluto derecho de exigirlo, se encuentran tanto Jorge Sánchez Ordóñez, su madre y hermanos del periodista. Al parecer el tema no podrá ser atajado ni inutilizado por medio de noticias distractoras. Es indignante que se pretenda ejecutar una ‘Caja China’ de región cuarta y con ello, pretender debilitar el asesinato de Moisés Sánchez Cerezo. Esta es una estrategia realmente infantil.

Actualmente organismos nacionales e internacionales como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Artículo 19, el Comité para la Protección de los Periodistas, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y sobre todo periodistas que escriben en diferentes medios locales, nacionales e internacionales, están decididos a no permitir que dicho acto miserable perpetrado en contra del periodista, realmente se esclarezca y no quede en la impunidad. El carpetazo del señor fiscal no pudo sellarse, cuando el hijo de Moisés Sánchez Cerezo lo neutralizó al indicar no reconocer ningún aspecto del cuerpo presentado, el cual correspondía supuestamente a su padre. Él está en su derecho de no creer y la autoridad en su obligación de demostrar que dicho cuerpo es verdaderamente del padre del muchacho.

También el fiscal del estado de Veracruz debe de demostrar la tesis que el alcalde de Medellín de Bravo, Omar Cruz Reyes fue realmente el único autor intelectual del crimen o que realmente –como alega el Partido Acción Nacional–  este sujeto fue traicionado por uno o varios entes  con mucho poder en el estado. Es decir, ubicar y desenmascarar a la “mano que mece la cuna”.

 

Veracruz ¿Seguro? 

Lo ocurrido en el municipio de Lerdo de Tejeda es verdaderamente atroz. Una literal masacre. Este hecho, es una muestra fiel del grado de corrupción en los tres niveles de gobierno en nuestro país. ¿Hasta cuándo señores dejarán de simular que trabajan? ¿Hasta cuándo en su afanosa idea de perpetuarse y vivir a costillas de los veracruzanos, dejarán de hacer lo que les corresponde?

 

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