Lo sorprendente no es que estuviera embarazada sino que no se haya dado cuenta tras nueve meses de gestación del niño que esperaba. Se trata de una monja que presta sus servicios en uno de los conventos de la región de Manche, acosada por fuertes dolores en el vientre acudió al médico,  quien le diagnosticó el inminente parto. Según la nota informativa ella ingresó al convento en junio pasado, estando ya embarazada, es decir, nada de malos pensamientos al interior del monasterio. Su caso difiere un poco del sucedido en 2011 en la misma región de Manche cuando en un convento una monja resultó con embarazo tras haber sido violada por un sacerdote.