Por Silvia Núñez Hernández
26 de febrero del 2015

Con el circo mediático que usualmente practica el “fiscal” de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, prefirió hablar ante los medios de comunicación que con la familia de Moisés Sánchez Cerezo. En dicha rueda de prensa, el titular de la Procuraduría General de Justicia del estado expuso que luego de las “intensas” indagatorias de su dependencia, se logró que Clemente Noé Rodríguez Martínez expusiera que por órdenes directas de Martín López Meneses, subdirector de la Policía Intermunicipal de Medellín de Bravo –quien fungía como chófer del alcalde, Omar Cruz Reyes– dijo haber cumplido las órdenes del edil para levantar y asesinar al periodista, Moisés Sánchez Cerezo.

Este asesinato perpetrado me causa algunas preguntas que indudablemente el fiscal veracruzano no me responderá:

1.- Artículo 19 en la declaración que emitió en  la primera emisión de noticias de MVS, bajo la conducción de Carmen Aristegui, denunció que en el expediente integrado en el caso de la investigación del periodista, no existía más información que la expresada por los policías arraigados. Ahora el fiscal alude sobre una declaración de un taxista llamado Clemente Noé Rodríguez Martínez. Nuestra duda es: ¿En qué momento realizó dicha declaración?

2.- También considerar que si el fiscal tenía dicha información ¿Por qué no solicitó a la legislatura el desafuero de Omar Cruz Reyes, desde antes y no hasta ahora, para evitar que huyera del municipio y del estado?

3.- Luego de que se puso en evidencia el grado de inseguridad que prevalece en el municipio de Medellín de Bravo y sus localidades ¿Solicitará la intervención urgente de la Secretaría de Marina, como lo exigía Moisés Sánchez, situación que lo puso en riesgo al ser asesinado por órdenes del presidente municipal, Omar Cruz Reyes y sus compinches?

La putrefacción en la clase política realmente ha logrado contaminar mi cuerpo al grado de sentir deseos de vomitar con sólo ver los rostros de quienes integran el gabinete duartista. La frialdad con que se conducen, la facilidad de exponer mentiras con el absoluto cinismo, como si la humanidad de Moisés Sánchez Cerezo para ellos no representara absolutamente nada.

Sigo preguntándome amable lector, qué tipo de padres debieron de haber tenido estos sujetos como para terminar siendo lo que son. Y me horrorizo todavía más al preguntarme qué tipo de acciones terminarán haciendo los hijos de estos cuando sean adultos. Si sus padres son capaces de absolutamente todo con tal de vivir enquistados en el poder, entonces, ¿qué nivel de mezquindad está siendo depositada en sus pequeños cerebros para que no juzguen las acciones tan pueriles de sus padres? Caray, no quiero ni pensar en lo que terminarán haciendo los descendientes de estos sujetos en no muy lejano futuro.

Mucho ha demostrado el joven Jorge Sánchez Ordóñez de la enseñanzas de su padre. Desde su desaparición, no ha cesado ni un minuto de exigir a las autoridades que le entreguen con vida a su padre. Tomó aire para ir y venir, para hacer plantones junto con otros colegas periodistas y viajó a una ciudad que jamás había pisado en su vida, para hacer lo inimaginable: dar entrevistas a periodistas de medios de comunicación nacional. Buscó a Miguel Ángel Osorio Chong, exigió a Jesús Murillo Karam, habló con el Alto Comisionado de la ONU y con diplomáticos de diferentes países del mundo.

Desafortunadamente para él, nada fue suficiente para que los asesinos lo entregaran con vida. Jorge Sánchez Ordóñez jamás volverá a ver a su padre. Hoy sus restos yacen en poder del estado. Dice el fiscal que es él, derivado de las pruebas dactilares que así lo comprueban. Su familia no le cree y exigen la prueba de ADN para verificar si realmente esos restos corresponden al del periodista.

No le creen a Luis Ángel Bravo Contreras, no los culpo. Moisés Sánchez Cerezo, que al parecer ya no se encuentra entre nosotros, no podrá continuar realizando su publicación denominada La Unión, tampoco podrá continuar expresando sus enseñanzas a su hijo y sus nietos. Pero ineludiblemente, Jorge Sánchez Ordóñez puede sentirse orgulloso y argumentar bajo conocimiento de causa que su padre no era un cobarde, era un ejemplo a seguir y que pese a sus limitaciones académicas, tuvo el vigor de iniciar un proyecto periodístico para denunciar las injusticias y necesidades de su comunidad. Sabe que su padre prefirió morir luchando que vivir arrodillado ante la corrupción de la clase política.

Indigna la situación porque uno como ser equilibrado no llega a comprender la maldad que puede concentrar un sujeto para poder hacerle daño a otro. Tampoco puede uno comprender que en su afanosa mediocridad, un ser humano es capaz de hasta de matar por el placer de sentirse poderoso. Matar por dinero, en verdad es de las mayores putrefacciones de una persona.

El Fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, dijo que uno de los involucrados en el asesinato señaló que el alcalde de Medellín de Bravo, Omar Cruz Reyes, es el autor intelectual del asesinato, por lo tanto enviaría a la Legislatura del Congreso local un  juicio de procedencia para quitarle el fuero constitucional y con ello, pueda activarse la acción penal en su contra. Lo curioso de todo esto es que el edil tiene suficiente tiempo, sólo le están dando “chance” para que se esconda bien.

Otra pregunta se desprende de esto:

¿Se imaginan si no le dejan huir, la cantidad de cosas que el edil medillense diría con relación de quienes son realmente los dueños de la plaza en la cabecera municipal? Creo que a nadie le conviene eso, por lo tanto, es mejor coadyuvar con su escape y además darle una buena “tajada” de dinero para comprar su silencio.

 

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