Bombas molotov fueron arrojadas contra la fachada del edificio que ocupa El Heraldo de Córdoba, para buena fortuna no hubo personas lesionadas, solo daños materiales y el susto para quienes laboraban en ese momento, las 3 de la madrugada. Queda la impresión que en esa ciudad las inconformidades contra la prensa se arreglan de esa manera porque hace tres años la misma receta la aplicó al periódico El Buen Tono.