Cuando Manuel Arellano, dirigente de la Sección 32 del sindicato magisterial aseguró que él no ponía a los candidatos en el Partido Nueva Alianza dijo una verdad a medias ya que efectivamente influyó al menos en dos candidaturas. Pero en lo que respecta a su influencia para que los maestros fortalezcan a esa organización política está muy lejana esa posibilidad pues los maestros no están en el PANAL, al menos la inmensa mayoría que, lejos del añejo corporativismo, milita cada cual en el partido que mejor le parezca, o simplemente no están afiliados a ninguno. La verdad es que la reciente reforma educativa abrió heridas profundas en el magisterio nacional que están que trinan contra el gobierno de Peña Nieto y, si bien no aseguran por qué partido van a votar si gritan de viva voz por cual no votarán.