Al Fiscal del estado se le están juntando los asuntos sin resolver y esa circunstancia quiérase o no ejerce mucha presión, lo que no es conveniente porque su función es muy delicada y requiere de mucha prudencia en los dichos y en los hechos. Pudiera decirse que es mejor hablar lo menos para no incurrir en riesgos de regarla o de parecer apresurado respecto del resultado de su labor al frente de la Fiscalía. Ayer, Luis Ángel Bravo le aseguró a Carmen Aristegui que era cuestión de horas la solución al caso de Moisés Sánchez, autoimponiéndose de esa manera una presión adicional a las que ya tiene. ¿Cuenta efectivamente el Fiscal con los elementos para resolver el caso o la improvisación lo traicionó? Está por demás insistir, pero hay asuntos de cuya difusión un fiscal no puede darse el lujo de festinar sin tener los fundamentos suficientes que respalden su dicho.