Lo expresado por el vocero de la diócesis Xalapeña respecto a cuanto ocurre en el contexto social en el que se desempeña refleja una actitud que pareciera concertada para que desde el púlpito la Iglesia exprese su opinión sobre lo que ocurre en México. La Arquidiócesis de México hace énfasis en el problema de la corrupción en México que “pone en juego al sistema, de tal suerte que, o se busca pronto la manera de erradicar la corrupción, o en poco tiempo nuestra débil democracia quedará hecha añicos”; reclama mayor control de los servidores públicos “que, por ser parte del sistema, se creen con derecho a infringir la ley con descarada impunidad, y por otro lado, la justicia supeditada al poder político; de ahí los escandalosos favores e indultos de los que continuamente somos testigos los mexicanos” y destaca como “labor inaplazable” atacar la corrupción entre servidores públicos. 

Acá en la aldea el sacerdote Helkyn Enríquez Báez expresó en Orizaba que los cargos del servicio público son para servir a los demás no para el provecho personal de quienes lo desempeñan, y, aunque sin dedicatoria, fue muy directo al asegurar que firmen ante notario sus promesas “porque quien tiene palabra la cumple”. Dice que quienes aspiran a una candidatura deben buscar promover “el ambiente de paz que nos falta en la comunidad”. Pero tal parece que la Iglesia está decidida a participar más activamente en el señalamiento de cuanto está ocurriendo en la sociedad veracruzana, porque el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, expresó que el hecho que los vecinos busquen organizarse para garantizar su seguridad es un “signo de hartazgo social…”.