Mario Javier Sánchez de la Torre
09 de enero de 2015

Supuestamente hoy, la actual deficiente administración estatal, dará a conocer los nombres de los personajes que ocuparan los cargos de aquellos servidores públicos que pretextando el tratar de alcanzar una posición en la próxima legislatura del Congreso de la Unión, están emprendiendo lo que se conoce como la graciosa huida del actual gobierno de esta entidad.

Hasta el momento de redactar la presente, el número de correlones era solamente de seis, todos integrantes del primer nivel de gobierno, lo que indica claramente el miedo que entre estos servidores públicos hay con relación a lo que pueda suceder al llegar a su término el actual gobierno estatal veracruzano.

Pero independientemente de que a la fecha solamente vayan seis, esto no quiere decir que no habrá más. Lógicamente que los habrá, pues el temor entre los servidores públicos estatales de Veracruz, es tema de plática a diario en todas las reuniones que este nivel de trabajadores del Gobierno del Estado tiene, tanto entre ellos, como con algunos comunicadores que son de su confianza. Muestra de este temor es la enfermedad que repentinamente sufrió en ex secretario de Finanzas y Planeación, que renunció al cargo, pero de inmediato se incorporó a su labor como legislador federal, ya completamente sano, unos días después. La verdad es que no se le puede criticar negativamente su acertada decisión, pero cuál es la función que puede desempeñar un encargado de las finanzas de un Estado, cuando lo único de que puede disponer es de deudas y sin capital.

Por más que aquí se trate de convencer a los ciudadanos de que la presente administración estatal ha hecho de Veracruz un “estado próspero”, no es así. Pues las manifestaciones que a diario se han presentado desde el mes de diciembre pasado y también durante lo que va de este enero, ya no de campesinos provenientes de otros municipios reclamando el pago a tiempo de sus cosechas o el cumplirles con las obras prometidas durante las anteriores campañas electorales. Si no de pensionados, jubilados y trabajadores en activo de la actual administración estatal, solicitando el pago de sus pensiones, sueldos y aguinaldos, algo que no recuerdo le haya sucedido a administración estatal alguna, desde que trabajo como reportero, son un indicativo claro de la debacle económica de la administración gubernamental veracruzana.

Pero lamentablemente para todos los que aquí vivimos, lo reseñado no es todo, pues lo sucedido ayer en el acto del puerto de Veracruz ante la presencia del Presidente de México, en el cual los dos senadores del Partido Revolucionario Institucional, Héctor Yunes Landa y José Yunes Zorrilla, abandonaron el acto al finalizar éste, Yunes Landa manifestó: “Abandonamos el evento para evidenciar que no existe unidad. Que no existe acuerdo ni talento negociador. Toda pretensión de mostrar lo contrario es un montaje en el que no vamos a participar”. A lo que añadió: “En la entidad no existe unidad al interior del PRI, la unidad que pretende mostrar el gobernador del Estado es supuesta e impuesta, y existe una clara injerencia del Ejecutivo Estatal en la vida interna de los partidos políticos diferentes al nuestro, lo que ha provocado reacciones de una extraordinaria e injustificada molestia de sus dirigentes como es el reciente caso de Dante Delgado Rannauro. Lo que incrementa el riesgo, ya de por sí elevado, de seguir deteriorando la gobernabilidad en Veracruz”.

Como se puede apreciar en lo reseñado, no solamente el aspecto económico es lo que está mal en esta entidad, también la política, si es que lo que pasa entre los servidores públicos de la administración estatal se le puede considerar y calificar como actividad política. Pero creo que no. Ya que la política es una actividad que se basa en el diálogo, la concertación, la atención a los gobernados, no la represión, las amenazas y la corrupción en forma exagerada, actividad ésta última que se viene practicando en forma intensa desde la pasada administración estatal y también durante la presente, de lo que hay muestras muy palpables entre algunos de los servidores públicos de primerísimo nivel y que nos lleva a la situación de quiebra de la finanzas estatales.

Así pues, con este negativo panorama estamos iniciando el 2015, año eminentemente electoral, en el cual están en riesgo muchísimas cosas. Hasta el lunes.

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