La renuncia de Marcelo Ebrard era esperada, de tal manera que no provocó sorpresa alguna cuando este viernes la anunció; de cualquier manera el suceso impacta al Partido de la Revolución Democrática, pues con la salida de sus filas del más reciente jefe de gobierno ya no queda en sus filas ninguno de quienes han gobernado el Distrito Federal, que ha sido su bastión desde que en 1997 Cárdenas ganó las elecciones para ese cargo. ¿Es un negro presagio de lo que viene en el futuro inmediato? Pronto, un día después del cinco de junio próximo, conoceremos la suerte del que llegó a ser el partido más fuerte de la izquierda mexicana.