Por Virginia Durán Campollo
18 de febrero de 2015

Alejado. Ausente. Distante, es Peña Nieto a su pueblo al que su hija se refiere como “la prole”. Nada le cuadra. Parece ajeno, tan ajeno –“si ya sé que no aplauden”– que necesita de los vítores para moverse. Sus discursos son planos. No es orador, no tiene cultura, y cuando plantea pareciera sólo repite las lecciones inducidas. En el imaginario, no gobierna. Son los grupos en el poder y los poderes facticos, que supuestamente iba a regular como las televisoras y telefonía. El radiante presidente de México, que anunciaba con bombo y platillo sus reformas hoy, francamente, se ve “flaco, ojeroso y sin ilusiones”. El país se le incendió y no sabe como apagar el fuego. Su grupo cercano y sus asesores son un fiasco. No hay orden ni gobierno. Atildado, al igual que su Gaviota la de las revistas de sociales, no sabe de política. Es la nueva clase en el poder: ambición desmedida y corrupción galopante. Gran distancia de aquellos que crearon las instituciones, de las cuales ahora la clase gobernante se sirve. Ni respeto ni credibilidad para él. *** Pobre Enrique. Si gustase del aprendizaje, hubiera leído El Nuevo Traje del Emperador y El Príncipe y el Mendigo. Se daría cuenta, si quisiera, de lo que es el poder y el servilismo que le rodea. Entendería lo que realmente es ser gobernante. No un títere adiestrado, que se maneja como marioneta. Su sonrisa se ve falsa. Es demasiado previsible. No hay movimiento. Sonríe cuando le acarrean a su clientela: el voto duro. Esos cientos, que tratan de tomarle la mano y sacarse una foto. Son los priistas de torta y refresco. Viene a Veracruz un estado empobrecido y muy endeudado, a garantizar una Cruzada Contra el Hambre. El de la Casa Blanca, millonaria construcción, y una gran fortuna adquirida, en menos de 15 años como funcionario público. Una institución concedida a una tramposa ex perredista: Rosario Robles. Esa que con su amante, el empresario argentino, se tomaban hasta cuatro botellas de vino tinto de un costo de 35 mil pesos cada una, en una velada romántica. ¡Qué patraña!*** “Es el momento de abaratar nuestra incipiente democracia reduciendo el costo de los partidos y de las instituciones electorales. Es la oportunidad de exigirle al gobierno el fortalecimiento y depuración del sistema de procuración e impartición de justicia. Es el momento de dejar atrás la simulación y demandar acciones reales que abonen a la congruencia y credibilidad perdida. Hoy más que nunca es el tiempo de recordarle al gobierno aquel dicho que decía Maquio: “Si el pícaro supiera las ventajas de ser honrado, sería honrado por picardía”. Es este el momento de arrancarle al sistema el compromiso público para que actué en todos estos rubros. Si no lo quiere hacer por convicción, lo haga entonces por conveniencia”, en la opinión de Clouthier. *** La incalculable fortuna de Carlos Aguirre, la mano que mueve la cuna en SEFIPLAN, viene de que cobra a los proveedores del 10 al 15 por ciento de “moche”, para pagar las facturas atrasadas. Pero no sólo eso, tiene algunos otros mecanismos que ya platicaremos. Es un funcionario que se maneja de bajo perfil, pero vive de primer mundo. *** Los promocionales de los partidos nacionales son de asco y debiera darles vergüenza tanta mentira. “Sabemos qué necesita México”, (PRD); “los priistas admiramos el trabajo de los mexicanos” (PRI). Los mexicanos sabemos que necesitamos y no son los partidos corruptos y enviciados. Y si los priistas respetan el trabajo de los mexicanos ¿por qué no los dejan crecer? Desempleo y altos impuestos, los tienen en la pobreza. La corrupción de toda la clase política nacional, los ha postrado. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.