Luis Videgaray puso el dedo en la llaga en una entrevista que concedió al Financial Times, de Londres: “Podríamos llevar a cabo diez reformas energéticas, pero si no le sumamos la confianza, no abarcaremos todo el potencial de la economía mexicana”, y agregó que se pudieran intentar muchas reformas más, pero de nada servirían sin que haya por parte de la sociedad confianza plena en sus autoridades. Tal es el reto del gobierno de Peña Nieto, recobrar la confianza, ganarse la aprobación de una sociedad cansada de discursos pero ayuna de hechos y de progreso económico. Cuatro años faltan a la actual administración federal, si Peña Nieto concreta sus ofrecimientos originales quizá recupere la buena imagen que lo acompañó en los primeros doce meses del arranque de su gobierno.