Sin título
Por Luis Ortiz R.
26 de febrero de 2015

En exclusiva para SOCIEDAD 3.0

La muerte del profesor Claudio Castillo Peña, maestro jubilado de 65 años de edad tras el enfrentamiento de ayer 24 de febrero, entre maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y policías federales, vuelve agitar las aguas de la inconformidad en todo el país.

Si el gobierno de Guerrero y los alfiles del gobierno federal no manejan el asunto con pericia quirúrgica, casi es seguro que los maestros nuevamente saldrán a las calles. Y es que pareciera que la única alternativa que encuentran muchos maestros después de notar la cobarde y timorata postura de los líderes del SNTE es emigrar a la combativa CNTE. Es seguro que no buscan ser golpeados pero la cerrazón gubernamental sólo les deja la salida del garrote.

En muchas partes del país los maestros están abandonando al SNTE. La CNTE les ofrece otra opción. Es cierto que muchos quisieran formar parte de la CNTE, pero su miedo a las represiones de sus secretarios generales hace que muchos se queden sentados en el sofá de su casa, observando lo que logran los “violentos” y flojos maestros de Guerrero, Oaxaca, y Chiapas.

En el caso de los maestros veracruzanos se da un fenómeno con características muy particulares. Aunque la mayoría reconoce que la “Reforma Educativa” si les afecto en sus derechos laborales, un nutrido grupo de maestros que están prestos a jubilarse, todavía conservan la esperanza de que puedan proponer por “abajo del agua” a sus vástagos. Claro con la ayuda de algún familiar directo del comité seccional respectivo.

Otros maestros que ingresaron al magisterio por propuesta sindical, confunden el agradecimiento con la lealtad y se sienten sometidos. Algunos piensan que su lugar esta con sus líderes, a pesar que entre cuchicheos se quejen del vergonzoso enriquecimiento de los precursores de la democracia sindical. Estos maestros consideran que es un deber acatar las órdenes de los líderes, pese a que en el fondo no concuerden con el estilo de conducir un sindicato magisterial que no sabe, o no quiso defender los intereses de los maestros.

Por otro lado. En nuestro vejado Estado, se reconoce que la Coordinadora en Veracruz ha crecido y logrado permear las bases del SNTE. Sin embargo se puede notar la ausencia de un plan de trabajo abierto a la sociedad, se requieren acciones y planes que no esté atomizados  sólo para el gremio magisterial. Es urgente tejer alianzas no  sólo con otros grupos disidentes, sino también con los padres de familia, dialogar con los investigadores de la Universidad Veracruzana y tener un canal de comunicación directa con los periodistas, sobre todo con aquellos que son críticos. Lo que sí es un hecho, es que el SNTE se ha convertido en vejestorio, en una chatarra que ya no arregla nada y que le está saliendo muy caro a los maestros mantenerlo de pie.