Marco Antonio Aguirre Rodríguez
 10 de febrero de 2015
  • Desconoce la Constitución… y lo publica
  • Iniciativa Mérida y comunidades seguras

Qué triste, qué lamentable, ¡qué terrible!, es tener un gobierno del estado que reconoce abiertamente y en el ámbito internacional su ineficacia para mantener la seguridad pública y ejercer la justicia. Después de que los organizadores del Hay Festival comunicaron la decisión de retirarlo por los crímenes contra periodistas y la impunidad prevaleciente contra los mismos, el gobierno del estado sólo respondió: hicimos todo lo que pudimos.

¿Eso es todo lo que pueden?, ¿ese es el nivel de eficacia en la persecución de los delitos y la aplicación de la justicia?.

¡Cero!.

Cero es su nivel.

No hay una sola sentencia condenatoria por los crímenes contra periodistas.

Este sería un buen momento para que el gobierno de Javier Duarte mostrase los resultados obtenidos.

Las palabras exactas del documento gubernamental son:

“No somos indiferentes, lamentamos y condenamos las agresiones a periodistas y, como institución, hemos agotado todas las acciones y esfuerzos para esclarecer cada uno de los hechos y llevar ante la justicia a los responsables”.

Si quiere ver la nota y/o los dos comunicados puede hacerlo en: http://alef.mx/cancelan-el-hay-festival-xalapa-y-lo-vuelven-version-digital/

Con la mayor desvergüenza, con el mayor cinismo, simplemente dicen: No podemos. “Hemos agotado todas las acciones y esfuerzos”.

Pues bien, si no pueden (y ya demostraron ampliamente su ineficacia): Renuncien.

A Javier Duarte este es un tema que le molesta y del que no quiere escuchar, se lo diga quien se lo diga.

Vaya, el embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, llegó a la ciudad de Veracruz para reunirse con periodistas y conocer de primera mano sus impresiones sobre la violencia en el estado y quiso dejar tan evidente el tema que durante un breve encuentro que tuvo con Javier Duarte y su esposa Karime Macias, así como el alcalde de Veracruz Ramón Poo, les dijo:

“El periodismo es muy importante para cada democracia. En Estados Unidos (que exista en), México, la libertad de la prensa es vital”.

La afirmación de Anthony Wayne, implica una sentencia: En Veracruz el periodismo no es importante, en Veracruz no hay democracia.

Y esta es una máxima que aplican en todo el mundo.

Javier Duarte en lugar de hilar una respuesta congruente (¿Cómo van a construir un discurso adecuado si ni siquiera son capaces de ordenar sus ideas?) aprovechó el momento para evidenciar su ignorancia con respecto a la política exterior del país y las formas operativas de la llamada Iniciativa Mérida, cuando dijo que iba a pedir recursos de la misma para Veracruz.

Fue como la iluminación de una veta encontrada para extraer más dinero.

Se expuso bajo las candilejas para decir “miren, nada sé de política exterior”

Para comenzar el párrafo X del artículo 89 de la Constitución de México establece que es facultad del Presidente de la República “Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales”.

O sea que Javier Duarte por muy autónomo, o por mucho que desdeñe la figura presidencial, no puede establecer este tipo de convenios por si mismo.

Es más que probable que esto haya sido una ocurrencia del “doctor” Duarte, porque si le hubiera preguntado al Secretario de Gobierno, Gerardo Buganza, al Fiscal, Luis Ángel Bravo, al secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez, al de Economía, Erik Porres Blesa, incluso al de coordinación política del Congreso, Juan Nicolás Callejas Arroyo, le hubieran dicho que así es.

Ahora que si Duarte quiso ser responsable(¿?) y le preguntó a alguien sobre el tema y este le dijo que podía hacer las promociones, Javier debería despedir de inmediato a quien se lo dijo, por ignorante, pretencioso y engreído.

Pero además, aunque pudiera hacer la promisión por si mismo Javier Duarte carece de camino avanzado en cualquiera de los llamados 4 pilares de la Iniciativa Mérida:

  1. Afectar la capacidad operativa del crimen organizado
  2. Institucionalizar la capacidad para mantener el Estado de derecho
  3. Crear la infraestructura fronteriza del siglo XXI
  4. Construir comunidades fuertes y resilentes

Lo peor es que el cuarto punto, el cual pudo comenzar a construirlo desde hace mucho, si realmente hubiera tan sólo escuchado lo que se le decía, habría servido para que avanzara; pedirle visión política extrafronteras y de mediano plazo, a estas alturas, ya es pedir mucho.

¿Y en qué consiste ese “pilar 4”?:

“Fortalecer a las comunidades mediante la creación de una cultura de respeto a las leyes y la disminución del atractivo y poder de las organizaciones dedicadas al narcotráfico. Al implementar y crear programas de trabajo, involucrar a los jóvenes con sus comunidades, expandir las redes de protección social y generar confianza en las instituciones públicas, la Iniciativa Mérida desarrollará nuevas estrategias para el fortalecimiento de las comunidades mexicanas en contra del crimen organizado”.

Pues bien, Arturo Mattiello Canales, hoy presidente de la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica, desde el sexenio pasado –cuando era presidente estatal del organismo- ofreció el trabajar precisamente en la construcción de estas comunidades seguras, que además es un programa que respalda el Banco Mundial y que, en ese entonces, tuvo el apoyo para realizar un evento internacional.

Mattiello ha demostrado ampliamente su interés en el tema desde la participación ciudadana, al grado de que incluso promovió un consejo de participación cívica, el cual fue rechazado, porque precisamente las autoridades policiacas y de procuración de justicia no quieren a nadie vigilándolos.

Javier Duarte, el gobernador nunca lo ha querido –ni siquiera- escuchar, y eso que de manera coloquial en el Plan Mérida se habla de apoyar la construcción de comunidades seguras en el país.

Paradójicamente en marzo, y en Mérida, se hará la certificación de comunidades seguras y uno de los invitados es el embajador de Estados Unidos.

Así pues, Javier Duarte le ha dicho al mundo lo incapaz que es para desarrollar un verdadero programa de seguridad pública en el estado y ha demostrado ampliamente el porque se le desconfía en este terreno.

Con una declaración tan vergonzosa como la que acaba de hacer el gobierno del estado, por lo menos sus dos cabezas de seguridad pública y de la Fiscalía, deberían de renunciar.

¿O ahora van a decir que lo que dijeron no fue lo que querían decir, si no todo lo contrario, pero que el subconsciente los traiciono?.