El Partido Revolucionario Institucional se ha caracterizado por ser una organización en la que sus militantes se disciplinan frente a las decisiones de sus elites de mando, no ocurre en sus filas con la frecuencia que en las otras siglas el enfrentamiento interno que tanto las debilita. Por eso llama la atención el que el diputado Alejandro Montano Guzmán anuncie su interés por participar como candidato del PRI en 2016 para un gobierno de dos años pues es un cuadro político de peso específico y méritos para aspirar; aunque enfrente están los dos senadores que han venido conformando sendas estructuras al interior del PRI y de organizaciones políticas y sociales ajenas a este partido, lo que los convierte en factores de poder insoslayables. Nada le haría tanto daño al PRI que una competencia a su interior entre las diferentes fuerzas para decidir la candidatura en 2016 le provoque fisuras que repitan el fenómeno de 2006 durante la competencia para la presidencia de la república.