Por Armando Ortiz                                       
03 de febrero de 2015

La organización Hay Festival no debería retirar a Xalapa la sede del evento por considerar que Veracruz es un estado violento, o por decir que en este estado se mata a periodistas, ese es un argumento adyacente. No falta razón a los “intelectuales” que firman la carta solicitud para que nos retiren la sede. El menosprecio que durante mucho tiempo el gobernador mostró a los periodistas, poniendo en la Coordinación de Comunicación Social a una trepadora que se enriqueció con la ayuda de sus secuaces es más que suficiente para considerarlo enemigo de la libertad de expresión.

Sin embargo hay una razón que es la que en este caso debería pesar más. Y es que la apuesta cultural de este gobierno, que debería ser vasta y diversa, sólo se ha centrado en una semana que bien podría considerarse la “gran comilona cultural”, que pocos, muy pocos aprovechan. Si Veracruz, no tan sólo Xalapa, tuviera un programa de fomento, difusión y promoción cultural todo el año, entonces un evento como el Hay Festival sería como la cereza del pastel.

Debido al Hay Festival los funcionarios culturales han olvidado crear públicos, han descuidado esa tarea que debería iniciar desde la educación primaria, en las casas, en los espacios públicos. La consecuencia es que a los eventos culturales siempre vamos los mismos. Los públicos jóvenes están entretenidos en el televisor, en las redes sociales, en las plazas comerciales; para ellos la cultura es un asunto ajeno, sólo para personas que no son “populares”.

Lo hemos dicho hasta el hartazgo, en Veracruz la cultura, como dijera Arturo de Córdoba, no tiene la menor importancia. Los funcionarios de primer nivel ni siquiera saben quién es el director del IVEC (no quiero repetir la pregunta que me hicieran sobre el actual). Tan no les importa, que han dejado a la cultura relegada, supeditada a una Secretaría de Turismo que dirige un hombre ávido, codicioso, pero para nada culto. Tampoco se exigiría que lo fuera, pero Harry “el culto” es un funcionario que sólo maneja un lenguaje, el de los negocios.

El Hay Festival en el estado ha servido para que unos pocos lucren. Lucra el gobierno presentándose como un baluarte de la libertad de expresión; lucran los organizadores haciendo creer a los incautos que se hablan de tú con los grandes intelectuales; lucran los intelectuales porque no vienen de gratis (quizá sea un lucro legítimo, pero es lucro); lucra el secretario de Turismo porque los recursos materiales que se requieren para el evento son adquiridos a sus empresas y las empresas de sus prestanombres. Desde la gran cantidad de autos rentados, las sillas, los pódiums, las carpas, el sonido, las luces, el video, las habitaciones de hotel, todo eso ha vendido siempre Harry Grappa, por lo que después de cada evento sale más rico que cuando el evento empezara. Por cierto, señores empresarios, a él el gobierno no lo saca de palomita de la Secretaría de Finanzas, porque a él sí le pagan a tiempo.

En fin, el Hay Festival no sólo es una excusa para que el gobierno se lave la cara y se presente como el gran promotor cultural, el Hay Festival mantiene en una gran pobreza cultural a los jóvenes de este estado, pues el presupuesto que se ocupa para unos cuantos días, es mayor que el presupuesto que se destina para el fomento, promoción y difusión cultural en todo un año.

Lo repito, el Hay Festival es la “gran comilona cultural”, que nos deja satisfechos por unos días, pero que nos obliga al ayuno por el resto del año.

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