Es lamentable que una institución creada para darle credibilidad y confianza a los procesos y resultados electorales sufra a su interior de divergencias que cuestionan sus procedimientos. Así lo revela el episodio en el que siete representantes de partidos políticos se retiraron de la sesión del Consejo General del INE, en protesta porque, según señalan, seis Consejeros obstaculizan el que se traten temas relativos a los programas sociales y la actuación de los gobernadores y alcaldes para beneficiar al PRI. A nivel local el representante de Movimiento Ciudadano, Froylán Ramírez, se manifestó solidario de aquella postura y acusa que se favorece al Verde Ecologista al permitirle spots televisivos de manera irregular. No es buen síntoma cuando el árbitro de un proceso electoral ha perdido la confianza de quienes compiten.