Por Mario Javier Sánchez de la Torre
25 de febrero de 2015

Lamentablemente para todos los mexicanos, la presente semana no ha sido favorable para la imagen del país ante el mundo. Los motivos que podemos considerar como principales son dos: la grave situación de inseguridad que se vive en gran parte del territorio mexicano y las irregularidades que han sido descubiertas en las compras de inmuebles de la familia presidencial y del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Acciones que lastimosamente tienen su origen en la cúpula del gobierno de la República. La inseguridad que se vive en gran parte del territorio nacional se debe a la guerra iniciada desde el sexenio anterior, por el presidente panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y que debido a errores tanto de orden táctico, como de corrupción, cometidos en ese entonces y también en el actual sexenio, en lugar de aminorar con el tiempo, cada día que pasa se pone más difícil. Como ejemplo muy claro y palpable de lo señalado, podemos citar como el llamado Comisionado para Salvar al Estado de Michoacán (palabras más, palabras menos), amigo muy cercano del actual presidente priista Peña Nieto, dejó a esa entidad.

El otro asunto es el relativo a la compra de inmuebles de la familia presidencial, acción que quedo en entredicho al descubrirse que la propietaria de la casa de la Primera Dama del país, la señora Angélica Rivera, era la misma empresa que hizo gran parte de la obra pública que su esposo llevó a cabo cuando fue Gobernador del Estado de México. Siendo la gota que derramó el vaso, cuando se supo que la licitación internacional para la construcción del tren de alta velocidad entre la ciudad de México y la de Querétaro, la ganó un grupo de empresas extranjeras y mexicanas, entre las que se encontraba, la citada empresa. Razón por la cual, la Presidencia de la República a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, tuvo que revocar la licitación.

Acciones que a simple vista pueden considerarse que no tiene que ver una con la otra, pues mientras la primera, la iniciada por Calderón Hinojosa es de importancia sobre la seguridad pública de la sociedad mexicana en su conjunto. La segunda, la que trata de las “irregularidades” encontradas en la compra en “paguitos” de parte de la señora Angélica Rivera, de su casa, la llamada actualmente “La Casa Blanca de las lomas”, con un costo de aproximadamente 98 millones de pesos, es un tema de supuesta corrupción personal.

Así pues tenemos que los dos asuntos afectan la imagen de México y los mexicanos a través del mundo. Razón de sobra por la que tanto el Papa Francisco, líder de la Iglesia Católica Apostólica Romana del mundo y el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, premiado en la pasada 87entrega de los premios Oscar, como el mejor director, por la película Birdman, quien también se llevó los premios como mejor película, mejor guión y mejor fotografía (trabajo de Emmanuel El Chivo Lubezqui), al dar a conocer sus puntos de vista sobre nuestro país, causaron en el gobierno de aquí, el malestar que de inmediato hicieron notar.

Las dos declaraciones son demoledoras, tanto como por quien las hace, como por las verdades que encierran. La de González Iñárritu hecha en el máximo foro mundial cinematográfico, sin mayor preámbulo le pega directamente al presidente Peña Nieto y a su devaluada administración, pues el expresar; que México y los mexicanos no tenemos el gobierno que merecemos, no necesita mayor explicación. Es una declaración bastante clara, pues el índice de corrupción e impunidad que imperan en el país, es muy alarmante. Al grado tal que la incipiente democracia que estamos comenzando a vivir los mexicanos, se está poniendo en riesgo.

Por lo que corresponde al comentario que el Papa Francisco hizo en forma privada a uno de sus amigos de su país natal, Argentina, Gustavo Vera, respondiendo: “Veo tu trabajo incansable a todo vapor. Pido mucho para que Dios te proteja a vos y a los alamedenses. Y ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. Documento que Gustavo Vera hizo del conocimiento de los medios de comunicación, teniendo la publicación del documento las consecuencias que conocemos.

Tanto la declaración de González Iñárritu, como lo escrito por el Papa Francisco, son dos verdades que los mexicanos estamos viviendo. Así que los twitters de Peña Nieto y los priistas, felicitando el director de cine mexicano y eludiendo el tema,así como la nota diplomática que tiene planeado enviar o que ya envió la Secretarias de Relaciones Exteriores de nuestro país, al Estado del Vaticano, salen sobrando. Están de más. No hagan más el ridículo y en lugar de perder el tiempo con estas ridículas acciones, dedíquense a hacer las cosas como deben ser: sin corrupción, sin impunidad y preocuparse realmente por el bienestar de la población del país que tienen muy abandonada, por cuidar solamente sus intereses personales. Hasta el viernes.

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