1 Carlos

Carlos Jonguitud en la plenitud del poder, junto a él Elba Esther Gordillo.

 

Por Luis Ortiz Ramírez
En exclusiva para Sociedad 3.0
Columna Inquietud Magisterial

“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.” Esta frase tan usada por muchos se la achacan a Cicerón, otros a Napoleón y algunos más a Nicolás de Avellaneda. No hay seguridad de quien la dijo. Pero de algo si existe seguridad, la historia es cíclica, tan solo cambian los personajes. Para muestra basta un botón.

El profesor Carlos Jonguitud ni siquiera se imaginaba que ese lunes 24 de abril de 1989, el cuestionado y debilucho presidente Carlos Salinas de Gortari, lo utilizaría para fortalecer su llegada al poder.

En aquellos momentos el presidente Salinas sorteaba a los grupos del poder sindicalizado, su amigo personal y asesor José María Córdoba Montoya le había sugerido que para legitimar su llegada al poder se requería presentar a la sociedad a un hombre fuerte y conciliador. Lo que nadie se imaginaba es que Salinas tenía un puño de hierro envuelto con un guante de seda.

Los 17 años del viejo cacique habían llegado a su fin. El poder de Vanguardia revolucionaria había sido rebasado por el poder del presidente. El gobierno hizo oficial la “renuncia” del líder vitalicio del magisterio. Ese mismo día, el Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, hábil operador político, arraigo y traslado al Distrito Federal de todos los secretarios generales de las secciones del SNTE en el país.

Ahí, se les leyó la cartilla, o jalaban con el presidente y su nueva secretaria o sentirían el peso del poder presidencial sobre sus hombros, desde luego la cobardía se hizo presente, ninguno defendió a Don Carlos Jongitud. El SNTE, fiel a su conducta traicionera y especialista en política trepadora, acató la orden de la caterva del poder y se puso de tapete ante Elba Esther Gordillo. Gordillo comenzó a mover sus piezas para legitimar la llegada fraudulenta del presidente Salinas.

No es casualidad que hace 26 años, Carlos Salinas de Gortari, pidiera a su secretario particular Andrés Massieu Berlanga que invitara a los Pinos a Carlos Jonguitud Barrios para comunicarle que dejaba de ser el líder vitalicio del SNTE. Ni tampoco fue casualidad que el pasado mes de febrero del 2013 Andrés Massieu Fernández hijo de aquél, hoy coordinador de Estrategia y Mensaje Gubernamental de la Presidencia de la República haya sido el que por instrucciones de Enrique Peña Nieto diseñara el mensaje presidencial en torno al encarcelamiento de Elba Esther Gordillo.

Esta historia no la deben de olvidar los pequeños caciques regionales del SNTE, mientras le sirvan al poder podrán dormir tranquilos. Además algunos están en la mira de miles de maestros que conocen la historia negra, de un sindicato que alguna vez fue el más poderoso de América latina. La rueda de la historia sigue girando.