Dice el sacerdote Alejandro Solalinde que los políticos entran a la política “para servirse”, en una actitud en la que el bien común no tiene cabida, para ellos el bienestar social no tiene ningún significado. La culpa de todo esto la tiene el ciudadano: “¿Cómo pude ser tan tonto, cómo puede ser tan dejado? ¿Cómo podemos seguir permitiendo a ese tipo de personas? “La sociedad tiene que despertar, tiene que hacer algo y decir ¡Hasta aquí!”, tiene razón y casi todos coincidimos, pero ¿quién tira la primera piedra?