gradas-610x400
Por Miguel Ángel Cristiani Glez
18 de febrero de 2015 

Estarían envenenando al carnaval de Veracruz –como supuestamente lo hicieron hace días con el escritor Sergio Pitol– sólo que ahora pareciera que nadie se da cuenta que de continuar así, van a poner fin a la que es la mejor y mayor fiesta popular en el estado de Veracruz.

Se está yendo en contra de la esencia misma de la festividad, que no es otra más que dar rienda suelta a las fiestas de la carne y el vino. Así de sencillo. Era una forma de desahogo colectivo, desde tiempos remotos, en muchas partes del mundo, unos más otros menos, pero esa es su finalidad.

Aquí en Veracruz está vinculada a los tiempos de la colonia, en donde previo a la Semana Santa, se permitía a los esclavos y campesinos que salieran a bailar, beber y disfrutar, antes de entrar en la abstinencia.

Pero el origen de su celebración es mucho más antiguo, parece probable de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.

Aquí en Veracruz, así fue durante muchos años, hasta fechas más recientes, cuando en un afán por garantizar la seguridad y el orden de los participantes, se han ido introduciendo medidas, que poco a poco van diezmando la salud de la fiesta.

Todavía no se llega al extremo de prohibir el consumo de bebidas alcohólicas, pero se ha montado un operativo, para detener a todo aquel que vaya en estado de ebriedad, hasta que se le baje el nivel.

Se redujo el número de comparsas, en un afán por hacerlo menos largo, pero es precisamente los bailarines y bailarinas que marchan por el boulevard, lo que le dan vida a la fiesta. Nada más hay que tener en cuenta que hay otros lugares en donde el carnaval dura 41 días; pero además, una fiesta popular sin alcohol, es como un agua mineral sin gas.

Las hermosas mujeres que lucen sus cuerpos en los carros alegóricos, ahora ya no lo hacen en bikini sino con shorts y blusas. Hágame usted el grandísimo favor. A ese ritmo, los desfiles de carnaval, van a terminar siendo una marcha de escuelas de baile, pero sin la picardía y el entusiasmo que caracteriza a los participantes.

Aunque las autoridades se empeñan en tratar de tapar el sol con un dedo, pues resulta que el Carnaval de Veracruz, cada año va de mal en peor.

Pregúntenles a los vendedores que apenas sacan para recuperar sus gastos. En las gradas se pueden apreciar algunos sitios desocupados. Cuándo en temporada de Carnaval se iba a encontrar un boleto en las terminales de autobuses foráneos, para llegar y para salir, ahora no ocurre así, se pueden comprar hasta por internet sin necesidad de formar filas.

Posiblemente los únicos que resultan con ganancias sean todavía los sectores hotelero y restaurantero, pero sus ventas no son como antes.

Se puede echar la culpa a la crisis económica, pero eso tampoco es verdad, porque los jóvenes –que son los que acuden por miles– siempre van carentes de recursos y eso es parte de la fiesta.

Los cambios en los desfiles, por parte del comité organizador, son otra de tantas acciones que van dando al traste al carnaval. En el primer desfile del viernes, no hubo tanta gente como se esperaba.

Para terminar, el martes de carnaval, se decidió suspender los desfiles por el anuncio de que entraría un frente frío, cuando ya la gente estaba lista para marchar, porque un “aire” no espanta a los jarochos acostumbrados a vivir con los nortes.

Otra medida poco acertada, el haber suspendido el concierto en la plaza del malecón, cuando desde hace varios días, habían venido de todo el estado y de otras partes de la república, para disfrutar del concierto.

Total, que esas malas decisiones, son las que poco a poco, van envenenando al Carnaval de Veracruz, la fiesta más popular de la entidad, que de continuar así, al rato va a terminar siendo un desfile más de pueblo.

 

Dice el filósofo de mi pueblo Pancho López:

 

Pasadas las fiestas del carnaval, sigue la Semana Santa, luego las elecciones del domingo 7 de junio, ya tuvimos bastante del circo, cuando empezarán a repartir el pan.

 

Contacto:

 

Visita nuestro portal de noticias: http://bitacoraveracruz.blogspot.mx 

Estamos en Twitter como: @bitacoraveracruz 

También búscanos en Facebook: Miguel Ángel Cristiani G.