Es, por lo menos, curiosa o de chiste la afirmación del dirigente de la Red Evangélica en el estado, Guillermo Trujillo, cuando expresa que los políticos prometen cosas que no pueden cumplir, y, muy evangélico los califica de “ovejas falsas”. Sin embargo su actitud despierta sospechas acerca del porqué se retira de los mandamientos de dar al César lo que es del César y a Dios lo que le corresponde, porque es más que obvia su participación en política utilizando su corporación para, allí sí, sacar raja de las circunstancias electorales. Su aserto de que los partidos están en descrédito es cierta, pero no menos que su actitud en la política, pues tal parece que toma a sus ovejas como moneda de cambio