Por Sabino Cruz V.
06 de febrero de 2015

¡Oiga! Me imagino que a estas horas del día ya estará [email protected] que el escritor Sergio Pitol Demeneghifue internado por problemas de sangrado intestinal; también habrá leído el comunicado de la Coordinación Social del Estado de Veracruz, anunciando que el DIF estatal asume la “tutoría interina” del Premio Cervantes 2005, en tanto se lleve a cabo el juicio de interdicción que desde el pasado mes de octubre inicia su familia; así también habrá escuchado/leído las opiniones encontradas sobre el deterioro de la salud físico-intelectual y los interés que se mueven en torno tanto a su legado como a su cuantiosa herencia, principalmente en materia de regalías de sus escritos.

Situación lamentable, máxime cuando en pleno uso de sus facultades muchos fueron los que se “colgaron” de su fama/prestigio, empezando por los gobernantes en turno, más de un escritor y/o administrador de la cultura oficial del Estado o funcionario universitario, pero que no previeron la salvaguarda de sus bienes patrimoniales, por la vía de la creación de un fideicomiso o compra de su acervo.

Lamentable es que nuestro estado aparezca en titulares internacionales por ser considerado “el peor enemigo de la libertad de expresión, del derecho a la información y del pensamiento crítico en México”, y que se pida el cambio de sede o cancelación del Hay Festival, que más allá del “prestigio que da a la ciudad”, es oneroso y no cuenta con indicadores que señalen el impacto real en la formación de más/mejores lectores de calidad; mayor producción literaria; incremento de reconocimientos a las letras veracruzanas y/o flujo de turismo literario.

Sin tener al momento las cifras exactas de cuánto ha costado a los veracruzanosel  Hay Festival, baste recordar los viajes que hicieron algunos funcionarios de la administración municipal pasada, de la Universidad Veracruzana y de la secretaria de turismo al condado de Gales, Reino Unido, para recibir asesoría capacitación; las visitas de Cristina Fuentes La Roche, directora Hay Festival América, junto con asistentes, para supervisar la organización. Cantidad que se agrega al hospedaje, alimentación, traslado local, seguridad privada y, quizás, boletos de avión u honorarios, de los visitantes distinguidos.

Pero lo que aún me parece más lamentable, es la falta de creatividad y capacidad de hombres y mujeres de la burocracia cultural para gestionar un festival igual o mejor al multicitado en la semana que corre; como reprochable y digno de llevarse a tribunales es la falta de pericia de los formadores de artistas para propones una palestra donde se muestre el fruto de sus enseñanzas.

No, si el asunto no es que se esté a favor de que “la cultura sea silenciada o callada” o que se deje “de leer poesía en voz alta, o dejar de hacer conciertos, o dejar de hacer teatro”; líbrenme mis antepasados de cometer tal barbarismo: estoy en contra del servilismo, la desidia, el conformismo, la sequía creativa, la valoración/revaloración del talento propio, del protagonismo y el despilfarro.

Mire usted, si bien son innegables los millones de pesos anuales que se deben desembolsar –como tampoco se puede ocultar la escasa/nula proyección de los creativos locales– el asunto de la seguridad no es cualquier cosa, la falta de respuesta inmediata de las autoridades ante la creciente desapariciones forzadas, asesinatos, asalto con violencia, etcétera, es un problema que nos compete a todos: la indefensión en la que se encuentran quienes hacemos del ejercicio periodístico una manera de construir relaciones sociales sanas nos convierte en presa visible.

 

Comentario breve.

 

Según documento que obra en mi poder, el Ayuntamiento de Xalapa, representado por los CC. Lic. Américo Zúñiga Martínez, presidente municipal y la C. Michel  Servín González, síndica, adjudicaron de manera directa [AD-MX-40/2014] los servicios especializados para la elaboración de una escultura “que fomente y/o promocione la lectura y el libro en la población de Xalapa” a favor del escultor José Luis Pérez-Sanchéz, artista plástico egresado de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

El monto acordado, que no es poca cosa, no es el asunto que me ocupa, más bien, me pregunto, y hago extensiva la pregunta a los administradores del nuestros impuestos, si las Escuelas de Arte de la Universidad Veracruzana, junto con su Instituto de Artes Plásticas, no forman o cuentan entre sus creativos con la habilidad suficiente como para satisfacer las necesidades de creación de alguna escultura, pintura u otro objeto simbólico adjetivado, de este o cualquier otro ayuntamiento que se lo solicite.