Es un grave atentado contra la naturaleza el que se comete en el río Coyol, alimentado por el Río Amayo, a la altura de la comunidad de El Coyol, municipio de Hueyapan de Ocampo, en donde los vecinos protestan contra una empresa que extrae rocas del cauce de ese río para demolerla y convertirla en arena, sin que haya autoridad que lo impida. ¿Alguien podría calcular lo que significa extraer piedras de ese cauce para hacer diez mil viajes de camiones de volteo de piedra molida? ¿En cuántos ríos de la entidad no se repite este caso? Lo peor y el acabose es que nadie en la abultada burocracia encargada de que esto no ocurra presta atención a este grave atentado contra la naturaleza. ¿De qué o para qué sirven los discursos en los que se presume el cuidado a la naturaleza? El sitio no está lejos de dónde irá el presidente en su visita a Los Tuxtlas, ojala escuche la queja sobre este grave atentado a la ecología para que no quede impune.