Por Aurelio Contreras Moreno
20 de febrero de 2015

El Informe del Resultado de la Fiscalización de la Cuenta Pública 2013 presentado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), nuevamente desnudó la podredumbre y corrupción desmedida en la administración de Javier Duarte de Ochoa.

De acuerdo con la ASF, el estado de Veracruz es el que, de acuerdo con el monto económico, acumula el mayor porcentaje de irregularidades observadas de todo el país, con 17 por ciento, así como el tercero con peor desempeño en el manejo de los recursos federales, junto con Jalisco y Michoacán. Y los datos que aporta son contundentes.

Las 44 auditorías que la ASF practicó al uso de los recursos federales transferidos a Veracruz arrojaron 183 observaciones por falta de comprobación o uso irregular de nueve mil 245 millones de pesos, de los cuales, dos mil 31 millones ya tuvieron que ser devueltos a la Federación.

Pero al gobierno estatal aún le resta por comprobar el uso de otros siete mil 214 millones de pesos o, en su defecto, devolver ese dinero al Gobierno de la República, ya que de no hacerlo, se haría acreedor a sendas denuncias por daño patrimonial.

Las malas prácticas del gobierno de Duarte de Ochoa señaladas por el organismo fiscalizador federal pasan por la transferencia de recursos a cuentas bancarias no autorizadas para ello, ausencia de documentación comprobatoria del gasto realizado, obras y acciones realizadas con fondos etiquetados para fines distintos, y la retención de recursos que debieron entregarse a los municipios para obras de infraestructura social.

El modus operandi para diluir el dinero federal, detectado por la ASF, refiere el depósito de las participaciones en una sola cuenta concentradora en la que también se colocan recursos de otra procedencia y que se toman según las necesidades y decisiones del gobierno estatal, lo cual podría tipificarse como malversación de recursos públicos de la Federación, cuya consecuencia directa es la cárcel.

El Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB), es uno de los que presenta los montos más altos de irregularidades, por dos mil 30 millones de pesos. Y si hacemos un poco de memoria, es el mismo rubro por el cual el presidente de la asociación civil Mexicanos Primero, Claudio X. González, denunció un millonario desfalco en Veracruz hace no muchos meses.

Es el mismo fondo que manejaron discrecionalmente dos oscuros personajes que ocuparon la Oficialía Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz y la Subsecretaría de Ingresos de la Secretaría de Finanzas, Edgar Spinoso Carrera y Gabriel Deantes Ramos. Los mismos que luego de la denuncia de Claudio X. González fueron cesados de manera fulminante y vergonzosa de sus cargos en la administración estatal, pero que poco tiempo más tarde fueron “perdonados” por el gobernador Javier Duarte.

Ahora Spinoso es flamante precandidato del PRI a diputado federal por Martínez de la Torre; y Deantes es secretario de Trabajo y Previsión Social del gobierno estatal, y será de nueva cuenta el operador financiero de las campañas del PRI a las diputaciones federales, para lo cual ya tiene listo su búnker en la avenida Orizaba de la capital del estado.

En honor a la verdad, a nadie sorprende en Veracruz el cochinero que develó la Auditoría Superior de la Federación. Era público y conocido el atroz desaseo en el manejo de las finanzas de la entidad. Sólo que ahora ya les abrieron la cloaca desde el centro del país.

A ver cómo la cierran.

 Contacto:

Email: aureliocontreras@nullgmail.com

Twitter: @yeyocontreras