Por Armando Ortiz
Columna Viernes Contemporáneo

Cuando la directora del IVEA, Socorro Sandoval, afirmaba, a mediados de 2014, que las cifras del INEGI con respecto al analfabetismo en Veracruz, estaban desfasadas, pues sus resultados se basaban en datos tomados de 2010, en donde se mostraba el rezago educativo en Veracruz, no entendía que estaba defendiendo a unos delincuentes que durante varios años hicieron del IVEA su botín, olvidándose por completo de la alfabetización en el estado de Veracruz.

Hace unos días, en su último informe, la directora del IVEA anotaba jubilosa sus cifras alegres. Según ella en 2014 se alfabetizaron 91 mil 195 veracruzanos, revolviendo a aquellos que, sabiendo leer cursaron la primaria en el IVEA, y aquellos que sin saber leer fueron introducidos a la educación del nivel básico. La señora Sandoval alegre pregona que la meta para el 2015 es “atender”, no alfabetizar, a 91 mil 430 veracruzanos. Ella afirma que la meta del presidente Enrique Peña Nieto al gobierno de Javier Duarte es alfabetizar a 516 mil personas para el 2018, año en que termina el sexenio de Peña Nieto.

El INEGI señalaba que Veracruz se encontraba en los primeros cuatro lugares de analfabetismo en la República. Socorro Sandoval refutó eso, defendiendo, como señalamos al principio, a unos vivales que hicieron lo que quisieron con los recursos del IVEA. Álvaro Cándido Capetillo, director de este instituto, desde el inicio del sexenio de Javier Duarte, ocupó los dineros del IVEA como su patrimonio personal.

Socorro Sandoval no es ajena a este pecado. De hecho ella ha solicitado un presupuesto de 300 millones de pesos a la federación, 60 millones de pesos al estado y 18 millones de pesos más para la Campaña Nacional de Alfabetización. Con el presupuesto del 2014 apenas le alcanzó para habilitar un edificio nuevo, en donde paga rentas exorbitantes, compró autos Tiida para sus cercanos e incondicionales y sueldos magníficos para la corte con la que abordó el barco del IVEA.

En una nota anterior señalábamos los estupendos sueldos con que dotó a su nuevo personal: “René Indalecio Herrera Amaro, adscrito a Dirección General con sueldo de 28 mil pesos mensuales; Luis Suárez Quiroz, adscrito a la Subdirección de Administración y Finanzas con sueldo de 32 mil pesos mensuales; Moisés Ramírez Rivera, adscrito a la Subdirección de Planeación y con sueldo de 18 mil pesos mensuales; Rachel Ramos, adscrita a la Jefatura de Prensa y con sueldo de 25 mil pesos mensuales; Esmeralda Severino Cesta, adscrita a Dirección General con un sueldo de 60 mil pesos mensuales; José Antonio Vélez Martínez, adscrito a Dirección General, con sueldo de 40 mil pesos mensuales”. Por supuesto eso sin contar las compensaciones económicas que son las más abultadas, y que por supuesto no aparecen en nómina.

A mí me llaman la atención las cifras alegres de Socorro Sandoval. Tan precisa ella en señalar que ha alfabetizado a 91 mil veracruzanos y que en 2015 alfabetizará a otros 91 mil y no extrañe que en 2016 la misma cifra mágica se maneje. Esa cifra de los 91 mil alfabetizados es tan artificial, tan falsa como que la sacaron de dividir la meta de 516 mil alfabetizados entre 6, los años del sexenio de Peña Nieto. Es decir, 91 mil por 6 da la cantidad de 546 mil. Con esta cifra artificiosa la señora Sandoval hasta presumirá en 2018, si es que todavía sigue en el puesto, que rebasaron por 30 mil la meta que les propuso el presidente.

La verdad es otra, la verdad ha sido enunciada por reconocidos economistas como Rafael Arias, quien tomando en serio las cifras del INEGI ha declarado a tiempo lo siguiente: “Estos números nos señalan que algo grave está pasando con los recursos que se destinan a los programas de alfabetización, si en las ciudades con más avance en todo sentido, hay analfabetas, entonces, qué podemos decir de los pueblos serranos donde la gente tampoco tiene acceso a la alimentación diaria y la niñez es la que sufre los peores rezagos de la pobreza”.

Con cifras alegres y artificiosas, Socorro Sandoval sólo pretende tapar el sol con un dedo. Ya nos hemos dado cuenta en 2014, el primer año de su gestión, que la alfabetización se la deja a los asesores solidarios, que son los que día con día se fajan en el trabajo de llevar lectura y escritura a las zonas serranas.

Ella y sus allegados se pueden pasear tranquilos por las calles de la ciudad en sus autos nuevos, con sus sueldos excelsos y sus responsabilidades olvidadas.

Postdata 1: El IVEA y los laudos laborales

Una de las prioridades que se ha estado pasando por alto en el IVEA es el tema de los laudos laborales; parte del desastre que la señora Socorro Sandoval heredó de los delincuentes que estuvieron administrando el IVEA antes que ella. El IVEA está obligado, por instancias federales, a cubrir estos laudos que suman una buena cantidad de millones de pesos y que se deben a trabajadores que fueron tratados de manera irresponsable; ahora ella tiene que asumir el costo. Uno no entiende cómo es que, conociendo ese desastre, se atreve a defender la gestión de sus antecesores.

Armando Ortiz                                             aortiz52@nullhotmail.com