Por Silvia Núñez Hernández
25 de febrero del 2015

El 14 de julio del 2014, fue para María Josefina Gamboa Torales un giro literal en su vida. Con el atropellamiento accidental que le originó la muerte a José Luis Burela López, perdieron la tranquilidad las dos familias de ambos participantes de este terrible hecho. A ocho meses de encarcelamiento, Maryjose vivió en carne propia como el sistema político a cargo de Javier Duarte de Ochoa se volcaba en su contra e hizo de este lamentable suceso una campaña de prepago para castigarla a toda costa y no escatimó el dinero de los veracruzanos para fabricarle todo una campaña mediática para someterla y castigarla por haber incurrido en la agravante que en el estado veracruzano se penaliza y se castiga con muerte, con amenazas, con campañas de desprestigio y, como en su caso, con la cárcel: el simple hecho de criticar por medio de sus columnas al ejecutivo estatal y sus subordinados.

El suplicio que padeció todos los conocemos. En su proceso una de sus hermanas tuvo que cambiar de residencia para permanecer a su lado en el Penal de Tuxpan, lugar donde con todas las vejaciones en el debido proceso, el gobernante en turno ordenó fuera trasladada el pasado 15 de agosto del 2014, violando el amparo federal que la defensa había logrado, para que permaneciera en el penalito de Playa Linda en el municipio de Veracruz. Nada importó, y el ahora Fiscal General de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras junto con el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, utilizando todas las bajezas que tienen a la mano, la sacaron en pijama de la mazmorra donde la tenían confinada y accionando un sorprendente operativo de elementos policiacos, la trasladaron como si esta se tratase una peligrosa narcotraficante y secuestradora.

La historia del proceso penal tampoco es ajena para nadie. La periodista palideció ante las recurrentes diatribas de Javier Duarte de Ochoa, quien ordenó a su fiel lacayo, el abogado del gobierno, Jorge Reyes Peralta, que no escatimara en las argucias necesarias y así impedir que esta pudiera llevar en libertad el juicio –como  lo marca el Código Penal de Veracruz–. Con todo la porquería necesaria, Reyes Peralta logró que la causa penal a la que la periodista fue sometida, se empantanara lo más posible para impedir salga de la cárcel por un largo tiempo. Es decir, su situación se convirtió de un lamentable suceso en donde participaron dos personas que ni se conocían, para hacerle un ajuste de cuentas de parte del gobernador.

En las inconsistencias de su debido proceso de Maryjose Gamboa, se detecta que cuando la detienen, las autoridades determinan que su delito es gravoso luego que le imputan dos agravantes: que ella conducía en estado de ebriedad y con temeridad. Por ello, no le permiten gozar de la libertad y se inicia todo el procedimiento que es de conocimiento público.

Derivado de ello, la defensa de Maryjose Gamboa promovió un juicio de amparo en donde denunciaba que era incorrecto mantenerla en cautiverio, luego que las autoridades “procuradoras” de justicia, jamás pudieron demostrar sus acusaciones. Las violaciones al debido proceso se debió a que el médico perito de la Procuraduría, por orden de Luis Ángel Bravo Contreras, dictaminó con sólo verla –después de 11 horas de haber ocurrido el accidente– que sus pupilas se encontraban dilatadas y que su aliento estaba aún bajo los influjos del alcohol. Jamás le practicó una sola prueba médica que determinara su tesis. La temeridad como tal no la pudieron demostrar porque ella no venía conduciendo ni por las banquetas o en sentido contrario.

El Código Penal para el estado de Veracruz mantiene una deficiencia en relación a como se interpreta la base del delito de este tipo. Al no establecerse –es decir tipificarse– el estado de ebriedad y temeridad, no se puede determinar ni establecer la adecuación de la pena con base a otro delito distinto, porque en materia penal no se puede interpretar al código penal por analogía. Al hacerlo o intentarlo, se incurre a una violación al Código Penal.

Esa demanda de amparo se resolvió en el Juzgado de Distrito de la ciudad de Tuxpan y el juez de distrito hace la interpretación de la defensa que no se le podía imputar a Maryjose que viniera en estado de ebriedad y/o conducción temeraria. Cuando el gobierno del estado ve en noviembre del 2014 que esto se resuelve a favor de la periodista y que podría salir libre en ese mes; ordena a Jorge Reyes Peralta que interponga una petición de revisión de la sentencia de amparo que Jorge Winckler promovió a favor de la periodista.

Un escrutinio de defensa de amparo dura aproximadamente 90 días y en materia penal dura 30 días. Pero Javier Duarte con el afán de “joder” orquestan otro ardid y ordena a sus alfiles le hagan la solicitud a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que permita a atraer el amparo interpuesto por la defensa de la periodista a Jorge Reyes Peralta, con la finalidad de alargar la salida de la cárcel de Maryjose Gamboa Torales.

Es importante advertir que nadie puede solicitar una revisión de la sentencia, pero al parecer para el gobernador el mantener a la periodista en la cárcel, se convirtió en algo muy personal que a toda costa quería impedir su salida. Vuelvo a repetir amable lector, la ley de amparo establece que nadie puede solicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que atraiga una revisión de amparo –ni la defensa de la inculpada, ni la familia de la columnista, ni la propia Maryjose, ni Reyes Peralta, ni la familia de José Luis Burela, absolutamente nadie– pero sólo hicieron este procedimiento para alargar su salida, pues ya sabían que responderían que no, pero con ello atrasarían su libertad que tendría haber sido en el mes de noviembre.

La corte lo recibe y le dice que no, pero cuando apenas le enviará la orden a la Procuraduría General de Justicia del estado de Veracruz y le otorgue la liberación a la periodista, María Josefina Gamboa Torales, desafortunadamente algo lamentable lo impidió. El 04 de diciembre del 2014 muere el magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Sergio Valls Hernández quien era quien llevaba el proyecto de la revisión del amparo de la columnista. Llega el mes de enero del 2015 y no pueden resolver inmediatamente por que se iba a nombrar al nuevo presidente del máximo tribunal de la nación y fue hasta el 14 de enero ya con el nuevo titular de la SCJN, revisa la solicitud de Jorge Reyes Peralta y determina que es improcedente, pues ni él, ni Javier Duarte ni el Fiscal General de Veracruz puede pedirle al ministro presidente que atraiga. El único que puede solicitarlo es el Procurador General de la República o el Tribunal Colegiado.

Pero no hay proceso eterno ni corruptos abogados que lo mantengan. Actualmente por medio de la revisión de amparo número 302/2014 del Tercer Tribunal Colegiado en materia penal, el próximo jueves 26 de febrero del año en curso, en sesión pública se va a votar el proyecto de sentencia donde señala que María Josefina Gamboa Torales no es sujeta a atribuirle las calificativos del delito de homicidio imprudencial por lo tanto, su delito se convierte en un transgresión simple y culposo, logrando con ello la libertad bajo de fianza. Todo esto le permitirá seguir el procedimiento en plena liberación. Al votarse por parte de los tres magistrados que llevan el proceso de Maryjose y por no poder atribuirse la ebriedad y la temeridad, tienen que ordenar la liberación de la periodista a más tardar el miércoles o jueves de la próxima semana.

Podemos casi asegurar que dicho votación será a favor de su libertad. La SCJN emitió desde hace mucho tiempo, que en materia penal, el proceso de María Josefina Gambia Torales,  no puede resolverse por analogía, es decir, si el homicidio que se establece en el código penal que dice que se acreditará el agravante donde supuestamente conducía en estado de ebriedad y temeridad, para infortunio del estado, este hecho no pudieron acreditarlo.

Jorge Reyes Peralta, defensa de la familia Burela López, basó su estrategia a intentar sustentar dicho hecho. La ley establece que una persona es considerada en estado etílico cuando lleva en la sangre 0.4 ó 0.7 de alcohol y con eso se puede acreditar el delito, que sumando el supuesto delito de temeridad, determinarían la pena. El constituyente determinó que eso no se puede, eso se llama interpretación sistemática que en materia penal no sirve, pues la ley se interpreta tal cual y con pruebas de las agravantes, no se basa en supuestos, como lo hizo el médico legista. Y si un proceso es omiso o confuso, no te la pueden aplicar.

Para María Josefina Gamboa Torales este viacrucis ya podrá ser considerado en un futuro como una historia nefasta del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Las circunstancias la llevaron a pasar una a una de las arbitrariedades del sistema político. Enhorabuena para ella, pues en su salida tendrá que ajustar ciertas circunstancias de su vida que derivado del atropellamiento del joven Burela tuvo que padecer, como es, la perdida de la tutela de su hija.

A una servidora amable lector las injusticias saltan como un sensor de alerta. Las vicisitudes en caso Maryjose nos dejaron a todos un mal sabor de boca. En lo personal, muchas experiencias, entre ellas vivir en carne propia todas las variantes de las traiciones y actitudes poco agradecidas de personas muy cercanas a la periodista. También llegar al grado de padecer el desagravio de la aun prisionera. Afortunadamente uno no trabaja para que se lo agradezcan o aplaudan, por lo tanto, la ética sale a flote y viendo tales resultados, hace sentir que se ha cumplido con excelencia. Hay un descanso en el tema, cuando al final de todo el proceso, se logra lo fundamental, que en este caso es la libertad de María Josefina Gamboa Torales.

 

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