Por Mario Mijares

 

La alienación de la mayoría de los jóvenes mexicanos los hace rechazar la realidad, viven con una imagen deformada, implantada desde el gobierno.

 1.- Pocas ocasiones escribo sobre un mismo tema, el primero fue a una semana de que los jóvenes normalistas, dieran a conocer de la desaparición de sus compañeros, ni siquiera el gobierno de EPN había tomado en consideración tales demandas. Tal vez sea una trama demasiado, analizada por todo tipo de especialistas, no obstante, y debido a que algunos reaccionarios ya se encuentran repitiendo, lo que declaró el decrepito propietario de Bimbo, junto con el presidente EPN, los cuales  declararon que; “ya se deben dejar olvidado tales reclamos, pues los normalistas ya están declarados por muertos”. El caso es que ahora varios comunicólogos de la TV y radio, tanto privada como oficial, han estado señalando que, “los padres de esos desaparecidos todavía “creen”, que puedan estar vivos, y que por eso se manifiestan”. Nada más lejano de esa visión puede ser.

2.- Después de los movimientos internacionales del año 1968, todas las áreas del conocimiento se refugiaron en las interpretaciones marxistas. Sobre todo en las facultades de Ciencia Política, Economía, Filosofía, Ciencias entre otras. El problema no es el estudio científico de Carlos Marx, en su obra; El Capital, con la cual desnudó a la Doctrina Económica del Liberalismo, como una salvaguarda del capitalismo. Asimismo, demostró sobre el plusvalor, y de la creación de la riqueza. Fue así que; con la Doctrina Económica Marxista se levantó el imperialismo soviético después de la Revolución Rusa. A nivel mundial también en base a esa teoría, los obreros tuvieron conquistas a través de sus sindicatos, no sin antes asumir las luchas sangrientas contra los gobiernos oligarcas.

De esa manera, la ideología marxista permeó a una buena cantidad de maestros universitarios y preparatorianos, los cuales llevaron a una buena cantidad estudiantes a confundir a la doctrina económica marxista con lo político. Estas acciones hicieron que la UNAM tuviera un debacle enorme, pues la democratización de la educación se apoderó de esa casa de estudios. El problema es que hoy día por desgracia han caído en el otro extremo, nada menos que en el garlito del “funcionalismo y de los esquemas sistémicos”, implantados por el imperialismo angloamericano. Tales teorías también son eminentemente ideológicas e igual de peligrosas que el marxismo.

3.- Sí bien el proyecto de las normales rurales tuvieron un fuerte componente de transformación social, fue debido a que han utilizado las herramientas teóricas del marxismo, por tanto ha sido un semillero de movimientos sociales. En este sentido, la Normal de Ayotzinapa, cobra importancia precisamente por haber sido el sitio donde se formaron personajes como Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, que encabezaron dos importantes movimientos en México después de 1968.

La Normal Rural de Ayotzinapa fue fundada en 1926 por disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP), fue Raúl Isidro Burgos Alanís, un maestro y poeta mexicano, su segundo director, y que ahora lleva su nombre, este falleció en 1971. Y siguiendo su voluntad, sus cenizas fueron depositadas en esa Escuela Normal, donde hasta hoy permanecen.  Las normales rurales están basadas en la idea de llevar la educación al pueblo, idea que con José Vasconcelos se materializó en las misiones culturales. En ellas, se ofertan las licenciatura en Educación Primaria; licenciatura en Educación Primaria con enfoque Intercultural y licenciatura en Educación Física.

4.- Y debido a la enorme consciencia de clase que han creado estas normales, la familia y el pueblo de Ayotzinapa, saben bien desde el inició que a sus hijos los asesinaron. Pero la lucha que vienen realizando tiene un objetivo más claro, y que es; “El llevar la consciencia de clase a una gran población mexicana inerme y despolitizada”. Pueden estar seguros que no están esperando un milagro religioso ni guadalupano, para encontrarlos vivos como aseguran algunos; los de Ayotzinapa son pobres pero no tontos.

Al escuchar hablar a los padres y normalistas, todo ellos, demuestran no sólo su gran valor civil, sino su conocimiento de la realidad, por ello, cuando estuvieron en diciembre en los Pinos, simplemente dejaron no solo al presidente callado, sino a sus acompañantes. Ni siquiera la torpe posibilidad de ofrecerles, cien mil pesos para destensar el movimiento. Ellos saben (y yo también) que sus hijos son “mártires y héroes”, porque en cierta manera están logrando con su muerte: mover el cerebro y corazón de muchos mexicanos y extranjeros.