Hace algunos años el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón lanzó una convocatoria para decidir en qué estado de la república se construiría una nueva refinería; se armó todo un escenario publicitario y varios gobernadores gastaron hasta lo que no tenían para participar en la puja. El ganador fue el Estado de Hidalgo, cuyo gobernador, Osorio Chong por cierto, gastó más de mil millones de pesos en la adquisición del terreno para la refinería. Años después, se anunció que se suspendía ese proyecto, pero para entonces ya se habían gastado miles de millones de pesos en los proyectos. Por eso no extraña el anuncio de la Conade sobre la renuncia de México a organizar el mundial de natación de 2017, después de gastar 9-5 millones de dólares, de los 100 que se requieren para la organización de esa justa deportiva internacional. Ahora, la Federación Internacional de Natación demanda una indemnización en dólares, y hay que pagarlos para no perder la afiliación. Jodidos, pero contentos.