Por Mario Javier Sánchez de la Torre
13 de febrero de 2015

Sin lugar a dudas las posiciones adoptadas desde hace más de seis meses por los inteligentes políticos veracruzanos, los senadores del Estado de Veracruz, del Partido Revolucionario Institucional, Héctor Yunes Landa y José Yunes Zorrilla, aunque no lo quieran aceptar algunos niveles de la vida pública veracruzana, causaron una honda escisión.

Rompimiento que viene de tiempo atrás, desde que estaba vigente la primera parte del sexenio de la nefasta fidelidad y que ha continuado, sólo que con más fuerza durante esta, su segunda etapa de esa nefasta administración que inicio el pasado año 2010 y que se espera y es el deseo de la mayoría de la población de esta entidad federativa llegue a su fin el próximo 2016.

Pero que los hijos de la fidelidad luchando como gatos boca arriba, están haciendo hasta lo imposible por tratar de continuar, por lo que se dieron a la tarea de idear la ridícula e inoperante mini gubernatura de dos años, que será del año 2016 al 2018. Y que además de no beneficiar en nada a Veracruz y los veracruzanos, solamente tiene el objetivo de tratar de mantener el famoso “pinche poder”, para a través de la prescripción de los delitos que han cometido, protegerse con el fuero que posiblemente les otorguen las diputaciones federales que están tratando de obtener, y así evitar ser huéspedes de algún penal estatal o federal, pues es tal la magnitud y cantidad de delitos cometidos, que las penas que tendrán que enfrentar no son cosa menor desde el punto de vista legal.

Es por lo anterior que los principales hijos de la fidelidad, o sea, los más allegados al negativo ex gobernante, han renunciado o pedido licencia a los cargos que ocuparon, pero que no ejercieron y sí cobraron, y actualmente son precandidatos de algún partido político, con la intención de alcanzar la candidatura oficial y posteriormente poder contender por una diputación federal.

Precisamente a estas acciones se han opuesto los dos senadores veracruzanos, pues sus transparentes trayectorias en la vida pública estatal y nacional, no les permiten avalar la invención de un grupo de aprendices de servidores públicos impreparados e inmaduros para el servicio público.

Es por todo lo anterior que el senador Héctor Yunes Landa tiene toda la razón al publicar durante la presente semana los siete puntos en donde aclara su posición en relación a dos de los nombramientos que acaba de hacer el Ejecutivo del Estado, en el sentido que él nada ha tenido que ver en estos, aunque si conoce a los designados. Acción que en estos momentos es muy pertinente hacer, pues a partir de estos momentos todos los que sean llamados a colaborar en la agonizante administración estatal, por razones obvias, serán los paganos de todas las pillerías que hicieron los que ya huyeron, disfrazando su huida, con la intención de ir por una posición legislativa federal. El conocer los resultados al respecto es cuestión de tiempo. Hasta el lunes.

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