No podemos presumir de tener reglas de gobierno transparentes para combatir la corrupción, lo comprueba el nombramiento que el presidente Peña Nieto extendió ayer a Virgilio Andrade como Secretario de la Función Pública para que lo investigue: “He solicitado a la Secretaría de la Función Pública que investigue y resuelva si hubo o no conflicto de interés en las obras públicas o contratos otorgados por dependencias federales a las empresas que celebraron compraventas de inmuebles con mi esposa, con el titular de Hacienda y con un servidor”, dijo Peña Nieto en la ceremonia de presentación de Andrade Martínez. “Te nombro para que me investigues” no parece ser precisamente un dechado de transparencia, pero es una práctica muy común en nuestra incipiente democracia. La Secretaría de la Función Pública ha estado sin titular desde el arranque del actual gobierno ¿Cuál transparencia? ¿Porque no crear una fiscalía anticorrupción independiente?