Por Mario Javier Sánchez de la Torre
27 de febrero de 2015

Una de las situaciones que se ha presentado en la capital veracruzana durante los últimos 30 años, es sin lugar a dudas su crecimiento en cuanto a población y por consecuencia en extensión territorial. Lo que sin tener que recurrir a los datos estadísticos que cada determinado tiempo proporciona el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), nos percatamos los que desde los años ochenta, vivimos aquí.

Xalapa en aquellos años finalizaba hacia el puerto de Veracruz en el panteón de Palo Verde, rumbo a la capital del país en donde está el edificio de la actual Secretaria de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) -antes Tesorería del Estado- y rumbo a Coatepec las casas habitación finalizaban uno o dos kilómetros después de la locomotora que está por el Parque Deportivo Ferrocarrilero.

Por lo que corresponde a uno de los límites de la ciudad que quedó borrado totalmente, porque en forma casi inmediata lo “devoró” la ciudad, fue la carretera federal Xalapa-Veracruz, ahora conocida como avenida Lázaro Cárdenas. Ya que en esas fechas, hacia el lado opuesto de Xalapa ya no había nada, solamente terrenos baldíos, lo que se le conoce como “monte”.

Como se puede apreciar en lo citado la mancha urbana de Xalapa era realmente pequeña. La población se consideraba en aproximadamente doscientos mil habitantes como máximo y uno de los problemas más graves que ahora vivimos todos lo que aquí habitamos: el congestionamiento vehicular, no existía. Circular por la Atenas Veracruzana, era una delicia a cualquier hora, aunque usted no lo crea. Pero lo que sí era un grave problema, era la dotación de agua potable a la ciudad.

¿Pero qué fue lo que pasó? Hubo varios factores que influyeron en el crecimiento de la ciudad. Entre los que podemos anotar la gran cantidad de personas que a partir del terremoto del año de 1985 que sacudió al Distrito Federal, decidieron irse a vivir a otra ciudad, siendo una de ellas esta capital. Así como también el crecimiento normal de las poblaciones y ciudades de cualquier país a través del tiempo y un detonante importante de la zona adjunta a lo que ahora es Lázaro Cárdenas, fue la edificación y entrada en operación de Plaza Cristal. Pues de inmediato a su alrededor comenzaron a edificarse todo tipo de negocios y viviendas, que en la actualidad llegan más allá de la congregación de El Castillo, siendo que en aquellos años, los ochenta, a partir del crucero que no existía con los nombres actuales, que es Lázaro Cárdenas y Chedraui Karam, marcaban el final de la zona urbana de Xalapa.

Al finalizar la avenida 20 de Noviembre, después de Palo Verde, lo único que existía – un kilómetro de carretera hacia abajo- era el Fraccionamiento Las Animas y nada más.

Pero en la actualidad Xalapa es la capital de uno de los más importantes estados del país, con un tamaño conservadoramente hablando tres o cuatro veces mayor al tamaño que tenía en los años ochenta y con una población también conservadoramente calculada en aproximadamente un millón de personas. Lo que ha traído como consecuencia graves problemas entre los que podemos enumerar: asentamientos irregulares en zonas extremadamente peligrosas, falta de servicios básicos en algunas zonas y el grave problema de la vialidad, entre otros. Los cuales requieren de atención inmediata, para que la situación no llegue a ser extrema e irreversible.

Es por todo lo mencionado que la posición del ex alcalde de esta capital Ricardo Ahued Bardahuil, en el sentido de aplicar las legislaciones correspondientes para poder dar solución a esta problemática, en especial a la invasión arbitraria de predios, debe ser atendida a la brevedad.

Poniendo especial atención en aquellos servidores públicos que abusando de su posición dentro de la administración pública, permitan que se den este tipo de ilícitos, y así aplicar el decreto emitido por el Presidente Enrique Peña Nieto, en el cual se penaliza hasta con 15 años de cárcel a todo aquel empleado gubernamental que incurra en este tipo de delitos.

Situación que puede reforzarse con la reforma que propondrá el titular de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado, Ranulfo Márquez Hernández, a la Ley 241de Desarrollo Urbano, Movimiento Territorial y Vivienda para actualizar la regulación de permisos de construcción y asentamientos humanos, para las nueve zonas metropolítanas que hay en la entidad.

De llegar a darse este trabajo conjunto, entre autoridades estatales de Veracruz, seguramente a futuro se evitará el crecimiento desordenado de las ciudades veracruzanas, así como también la gran cantidad de fraudes cometidos en contra de la población, en especial la de escasos recursos, pues no solamente les venden lugares que no son aptos para vivienda, lo que no permitirá la entrada de servicios públicos en ningún momento, sino también el hecho de venderles sitios en extremo peligrosos para vivir. Hasta el lunes.

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