Por Miguel Angel Cristiani Glez.
17 de febrero de 2015
Posiblemente el más contento después del presidente de la república Enrique Peña Nieto a San Andrés Tuxtla, sea el gobernador del estado Javier Duarte de Ochoa y si me permite le explico los porqués:
Primero porque el acto de entrega de apoyos dentro de la cruzada nacional contra el hambre fue todo un éxito.
Fue un éxito político.
Todo salió también, que el mismísimo presidente de la república, rompió el protocolo y las vallas metálicas para impedir que los asistentes se le acercaran y se metió entre la multitud para darse un refrescante y caluroso baño de pueblo.
En el acto de San Andrés Tuxtla, no sólo se le aplaudió, sino que desde antes de que entrara al campo de futbol, ya se escuchaban las porras y vivas al presidente Peña Nieto.
No tuvo más que caminar unos cuantos metros entre la multitud, para dejarse querer, se fue por un lado de la cancha y empezó a tomarse fotos y recibir abrazos de todos y todas las que se lo solicitaban: ¡Peña ¡Peña! Tomate una selfie y el presidente no sólo posaba, sino que incluso tomaba el celular y él mismo accionaba la cámara.
Ese ambiente de fiesta fue el que hizo que el presidente Peña Nieto se sintiera feliz, contento en Veracruz y es bien sabido, que cuando el primer mandatario está contento con quien gobierna en la entidad, todo se facilita y fluyen los recursos que tanta falta hacen.
Por eso en su discurso recordó lo que le dijo una beneficiara del programa de lucha contra el hambre: “Ojalá y aquí se sienta realmente muy a gusto y tenga una buena, cálida y acogida, y sea bien recibido aquí, en la Región de Los Tuxtlas.
No fue albur, no sean así. –Bromeó el presidente-
Y a continuación señaló: Porque no se puede gobernar un país, no se puede trazar líneas y políticas públicas que mejoren las condiciones de un país, si no se siente a su gente. Si no se toca a su gente. Si no se palpa a la gente, al pueblo que se gobierna. Si no se recibe de ellos el saludo, el sudor, el abrazo fraterno, como el que me llevo el día de hoy de aquí, de Veracruz.Entonces, esa alegría fue compartida también por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien también fue salpicado por el baño de pueblo y caminando unos metros por delante del presidente Peña, se tomaba la foto y se dejaba apapachar por quienes aguardaban al ejecutivo.
Duarte de Ochoa no sólo se tomó la foto, sino que hasta mandó a llamar a uno de sus colaboradores, para encargarle que atendiera una solicitud que le estaban haciendo. Por eso el gobernador de Veracruz se mostraba también feliz, porque no solamente es el discurso político en el que se agradece al presidente de la república, es el pueblo el que se manifestó y finalmente se logró el propósito político: hacer que el mandatario se sienta querido en tierras veracruzanas.
Particularmente en el municipio de San Andrés Tuxtla, por eso en su discurso el gobernador reconoció públicamente al único alcalde que estuvo en el presídium: “Me es muy grato saludar y agradecer la anfitrionía al ingeniero Manuel Rosendo Pelayo, Presidente Municipal de San Andrés Tuxtla”.
Así las cosas, las tres instancias de gobierno, federal, estatal y municipal trabajan en la misma sintonía y todo mundo feliz y contento.
Dice el filósofo de mi pueblo Pancho López:
¿Después de eso, será que todavía hay algunos necios que insisten en no querer ver, que el que manda y gobierna en Veracruz –aunque no les guste y parezca- será quien ponga a su sucesor?
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