Dora María Hernández Guevara
13 de febrero de 2015

En un intento de comprender algunas peculiaridades de los procesos electorales, hice un ejercicio retrospectivo analizando algunos aspectos de las elecciones del año 2013, con la finalidad de fundamentar una inferencia muy personal para las próximas elecciones 2015. Se los comparto.

Empecé revisando las gráficas con los porcentajes obtenidos en cada uno de los partidos políticos con sus candidatos. También revisé algunas otras referencias.

Como todos sabemos en la contienda del 2013 en Xalapa salieron victoriosos los candidatos del Partido Revolucionario Institucional. En el caso de la Presidencia Municipal se ganó con un porcentaje de votos de 38.78 %, estando incluida en este porcentaje una coalición entre el Partido Revolucionario Institucional, el partido Verde Ecologista y el partido Nueva Alianza llamada “Veracruz para adelante”. Con esta unión se consolidó el triunfo, pero no solo la coalición conformó la estrategia, no puedo omitir el dispendio en dádivas a cierto sector de la ciudadanía y el enorme despliegue de la maquinaria priista. No me detendré en lo que muchas personas pudimos observar.

La ciudadanía que votó en Xalapa en el caso de la elección para Presidente Municipal, distribuyó su elección entre la coalición (PRI-NA-PVE) y los otros seis partidos, (Movimiento Ciudadano, Partido de la Revolución Democrática, Partido Cardenista, Partido del Trabajo y Alternativa Veracruzana). Entre los partidos opositores y candidatos no registrados se obtuvo un 56.32 % —porcentaje en que no incluí los votos nulos—, que denota el gran número de ciudadanos que no votó por la coalición y que fragmentaron sus preferencias entre las otras opciones. ¿Y qué decir del otro porcentaje de ciudadanos que votaron por un gato? ¡Sí un gato! cuyo porcentaje de votos no se documenta en específico en el portal del Instituto Electoral Veracruzano. El Candigato Morris fue un curioso felino que se “auto postuló” en esta contienda del 2013. Un fenómeno que fue el blanco perfecto para que la ciudadanía descargara sus sentimientos de hartazgo por tanto político corrupto y ladrón.

 

¿Qué papel jugó el gato Morris en la elección de 2013?

 

Con dolo o sin él, planeado estratégicamente o no, el fenómeno Candigato Morris llana y prácticamente favoreció a la coalición PRI-PVE-NA. La coalición ganó con cierta cantidad de votos del electorado, más los de su contundente voto duro. Subrayo: del 100% del electorado obtuvieron poco más del 38 % de votos para la coalición. Los del gato bien pudieron ser para cualquier partido, sin embargo en términos efectivos fueron como los votos nulos; es decir, desperdiciados.

Suele llamarse voto duro, al voto emitido por los militantes y simpatizantes de un partido político, y que lo apoyan totalmente porque sienten una gran identificación con este. El voto duro como base electoral es muy importante, tanto, que un partido político con solo este puede ganar convirtiéndose entonces en vital. El voto duro contiene en “su composición” “el voto inercial” —que proviene de electores que presentan una fuerte predisposición inercial hacia un determinado partido—, que entre más grande, consolidado y bien organizada esté su maquinaria electoral, su voto duro será de mayores proporciones a las de otros partidos con menos número de militantes y simpatizantes. Un partido poderoso puede bien ganar tan solo con su voto duro y una manera de lograrlo es fraccionando el total del padrón electoral entre más opciones.

Extrañamente el famoso gatito “vuelve a las andadas” en estas fechas de precampañas 2015. La estrategia que deduzco es nuevamente dividir entre más los sufragios, entre más partidos, entre más candidatos y el gato. Si dividir, es estrategia electoral, me pregunto ¿A quién o quienes les conviene dividir entre más los votos?

Seguramente los estrategas han detectado llamémosle “focos rojos” porque cada día hay un mayor despertar ciudadano en ciertas ciudades o municipios. Por lo que en la próxima contienda para que gane cualquier partido, tendrán que planear más cuidadosamente la estrategia para asegurar la victoria en alguno, algunos o la mayoría de los distritos electorales. Cualquier artificio, ya sea ¡humano! o ¡de animales como el gato!, cualquier recurso material o económico, de redes sociales y mediáticos, cualquier coalición legal o “acuerdos en corto” serán vitales.

El PRI tiene a su favor entre otras, la siguiente ventaja: por un lado surgen nuevos partidos políticos,-ahora son diez -aunque el PRI vaya en coalición con el Verde-, entre todos se van a dividir ponderadamente los sufragios. Y en el caso Xalapa: si se suma ese artificio que sin tener registro oficial utiliza a su favor el sentimiento colectivo de hartazgo, desconfianza, y enojo del electorado, el denominado Candigato Morris y que seguramente captará alguno que otro voto de algún incauto o distraído…Difícil panorama para las fórmulas opositoras. Y aun así, tengo la seguridad que algunos en el PRI están muy preocupados. ¿Los salvarán los incautos? ¿Los salvarán los que acostumbran recibir prebendas? ¿Los salvarán los periodistas y medios de comunicación simpatizantes? ¿La coerción? ¿La repartición entre tantos de los votos? ¿Y ahora quién podrá salvarlos? Esta historia continuará…

Así las cosas, en esta reflexión que les presento amigas y amigos, piensen, y de ser posible analicen y saquen sus propias conclusiones.

 

De ciudadana a ciudadanía su amiga Dora María Hernández Guevara.