Es verdaderamente grave lo que señala el Vicario de la catedral, Luciano Conde Hernández en su homilía de este domingo: “Ya no pensamos si vamos a ofender a Dios, ya no pensamos en las consecuencias que nuestras acciones van a tener, antes quitarle la vida a alguien era algo gravísimo e impensable, algo que nadie se atrevía hacer, antes si alguien cometía un asesinato, un homicidio era algo realmente excepcional, y por una causa verdaderamente grave que las personas llegaban a ese extremo, hoy ya no es así, hoy quitarle la vida a alguien es tan simple, tan sencillo, tan fácil, y a veces por motivos insignificantes, por 20 pesos alguien la quita la vida a alguien”. Una situación que no se imaginaba ni en sus peores sueños de la sociedad de antaño.