CINE09

El 24 de marzo de 1982 hacia las tres de la tarde mientras se exhibía La tierra de la gran promesa, de Andrzej Wajda en la sala Fernando de Fuentes y La yegua de fuerza de Joyce Buñuel, el personal del recinto detectó humo que provenía del sótano. Se dio aviso a los bomberos de los Estudios Churubusco, quienes al no detectar el origen del incendio dieron la orden de evacuar. Cuando realizaban la salida de la gente en el inmueble, el fuego alcanzó una de las bóvedas que contenían cientos de filmes hechos de nitrato de plata, lo que provocó una violenta explosión. Al momento del incendio se encontraban unas 900 personas en el inmueble. El fuego se propagó rápidamente, destruyendo casi por completo sus instalaciones. Las salas de exhibición se construyeron encima de las bóvedas que resguardaban miles de latas de rollos fílmicos, hechos con base en nitrato de celulosa rápida y altamente inflamables. Según testigos de los hechos, el fuego se originó en la pantalla de la sala Fernando de Fuentes, en donde permanecían cerca de 700 personas.

El incendio se propagó por todo el inmueble, el cual ardió por un espacio de 16 horas. Las llamas dañaron las instalaciones de la línea 2 del metro y la casa cuna del DIF ubicada del otro lado de la calzada de Tlalpan. Los medios citaron entre siete y 20 muertos, y al día siguiente se habló de 15 sepultados. Según reportes policiacos, al 26 de marzo aún era imposible rescatar 22 cuerpos que permanecían en los escombros. El interior del recinto registró hasta 2 mil grados centígrados por el fuego, fundiendo gran parte de las estructuras metálicas de la construcción, y la violenta explosión provocó daños irreversibles, inutilizando el inmueble.

El reporte final fue de sólo tres fallecidos: Venustiano González Nieto, jefe del H. Cuerpo de Bomberos; Taide Gómez, trabajadora de la misma cineteca, y José Mercedes Castillo Cervantes.

Las hipótesis de entonces citan como causas una explosión en el restaurante Wing’s del mismo inmueble, un cortocircuito cerca de unos depósitos de nitrato de plata así como una colilla de cigarro arrojada cerca de latas de películas. Dichas hipótesis nunca fueron confirmadas o desmentidas, aunque el dictamen pericial final fue que no había indicios suficientes para poder determinar una causa. Seis meses después el edificio fue demolido y a inicios de la década de los noventa en el sitio inició la construcción del Centro Nacional de las Artes. En tanto una versión del crítico de cine Jorge Ayala Blanco acusa al entonces coordinador Fernando del Moral como responsable directo del incendio, ya que según Ayala, del Moral tenía como costumbre guardar detrás de la pantalla de exhibición de la Sala Fernando de Fuentes, un clóset con películas invaluables que el funcionario acostumbraba revisar antes que nadie, y el propio ruido de la sala por la proyección había causado el estallido de unas latas previamente estimuladas en el trayecto hasta el recinto, lo que habría facilitado su explosión.14 Para el crítico Gustavo García dicha versión no es verídica, y el incendio fue provocado por un mal estado generalizado de las instalaciones, tanto de un motor que servía para la pantalla de la sala donde se originó el incendio, como una falla en el sistema de aire acondicionada de la otrora cineteca.10 Se desconocen las causas precisas del siniestro, el número de víctimas y heridos así como el acervo fílmico perdido, aunque hay estimaciones de 6 mil 506 negativos, de los cuales 3 mil 300 eran mexicanos, así como dibujos originales de Sergei Eisenstein y Diego Rivera; negativos de películas de Juan Orol y Manuel Álvarez Bravo y el archivo fílmico de la presidencia de Plutarco Elías Calles.

El peritaje final hecho por la Procuraduría General de la República no dio una causa concluyente:

Quinta. En vista de las condiciones de destrucción en que quedó el inmueble después del incendio y de la explosión, no fue posible llegar a mayores determinaciones concluyente por la falta de indicios.

Procuraduría General de la República. Dictamen sobre el incendio de la Cineteca Nacional que la Unidad de Servicios Periciales, sección de Incendio y Explosiones, de la PGR, rindió el C. Agente del Ministerio Público Federal, jefe de la mesa 1, el día 13 de abril de 1982.

En lo que fue denominado el peor incendio de la década -no había ocurrido aún las explosiones de San Juan Ixhuatepec de 1984-, los cuerpos de bomberos locales denunciaron las precarias condiciones en que trabajaban, así como la falta de suministro de agua para trabajar.