En el diario Reforma, el académico, columnista y politólogo, Sergio Aguayo, escribe que: “Enrique Peña Nieto quiere pasar a la historia como el reformador de México. Múltiples factores han ido obstaculizándolo; uno de ellos fueron las revelaciones sobre su residencia. Se ha endurecido y hay evidencias sobre los intentos de su gobierno por controlar la información incómoda y las voces críticas, y silenciar los conflictos de interés. Terminaron quebrando la resistencia de los Vargas; según algunas versiones, Eduardo Sánchez Hernández, director de Comunicación Social de Los Pinos, desde el 6 de marzo, jugó un papel central ayudado por sus nexos históricos con MVS. En México el modelo empresarial de comunicación en radio y televisión es reacio al periodismo de investigación que ayudaría a reavivar un país ahogado por la corrupción y los conflictos de interés. Al eliminar a Carmen y a su equipo del cuadrante han lanzado una advertencia a quienes piensen en hablar claro. Pero en la vida y en la historia una cosa es querer y otra poder. No menosprecio la fuerza de gobernantes y concesionarios; nos quitaron un espacio privilegiado pero pueden estar seguros que seguiremos diciendo lo que pensamos”. (sinembargo.com)