En este país los iconos se van forjando a través de la percepción de la sociedad, basados no siempre en una realidad concreta, a veces, hay que decirlo, en una realidad ficticia. Díaz Ordaz es el icono de la represión; López Portillo es el icono de la devaluación; Carlos Salinas es el icono de la perversidad política; Colosio es el icono del mártir; Fox es el icono de la imbecilidad institucional.

En el periodismo también hay iconos. Manuel Buendía es el periodista mártir; Julio Scherer es el icono de la congruencia; López Dóriga lo es de la incongruencia; Carlos Marín, del resentimiento.

De entre todos estos periodistas destaca una que durante años ha debido sufrir los embates de los regímenes antidemocráticos de este país: Carmen Aristegui.

Era yo un taxista cuando ya escuchaba en el noticiero del mediodía el programa Para empezar con Carmen Aristegui. En su biografía se dice que estuvo antes en televisión, yo no la recuerdo. El programa Para empezar era parte de una trilogía que formaban Pedro Ferriz de Con en el noticiero matutino, Carmen Aristegui en el noticiero del mediodía y Javier Solórzano en el noticiero de la tarde-noche. Juntos formaban parte de MVS Noticias e Imagen informativa.

Por conflictos con Pedro Ferriz, Carmen Aristegui sale del programa Para empezar; Pedro Ferriz no siquiera dejó que se despidiera. Era 2002, los tiempos de Fox. Curiosamente, Ferriz de Con pasó de ser el bufón del régimen foxista, al socio de Olegario Vázquez Raña, quien se dice es prestanombres de Martha Sahagún y sus hijos en la compra de Excélsior. Recientemente, Olegario le dio a Ferriz una patada por el culo y lo mandó a la banca, donde ahora, en redes sociales, se promueve como el adalid del periodismo crítico.

A la salida de Carmen Aristegui incursionó nuevamente en la televisión con el programa Círculo Rojo en Televisa. Poco después, inició con el proyecto Hoy por hoy en W Radio, empresa en la que Televisa tiene intereses comerciales, lo mismo que el grupo PRISA, el mismo que edita el periódico El País de España. En 2008 la empresa presionó para su salida.

La misma Aristegui explicó en el diario Reforma las razones: “La empresa me notificó que buscaría cambiar las condiciones contractuales en algunas de sus partes, incorporar algunos cambios en el modelo de dirección editorial, para lo cual se me presentó un documento de observaciones y preocupaciones sobre el manejo en esta materia, la conducción, lo que finalmente acaba siendo la dirección de este espacio informativo. Lo discutimos y quedamos en espera de las propuestas concretas. Eso, al final de cuentas, no aconteció”.

Cabe señalar que para entonces el cuñado de Calderón era miembro de la junta directiva de PRISA.

En 2009 MVS Noticias contrata los servicios de Carmen Aristegui para la conducción y dirección de su programa de la mañana; se puede decir que Aristegui regresa a sus orígenes en radio.

Las presiones regresan en 2011, ya casi finalizando el régimen de Felipe Calderón, cuando Carmen Aristegui retoma la noticia de una manifestación solitaria en el Congreso por parte del diputado Gerardo Fernández Noroña. Noroña entró con un cartel en el que se señalaba el muy mentado alcoholismo de Felipe Calderón.

Cabe señalar que un servidor había publicado un año antes un artículo titulado: “Calderón, si tomas no manejes, si tomas no gobiernes”, que circuló mucho por las redes. (http://senderodefecal1.blogspot.com/2011/02/calderon-si-tomas-no-manejes-si-tomas.html#.VQRMao6G9IE). La misma leyenda la exhibió Noroña en el Congreso. Carmen Aristegui señaló en su programa de W Radio que la presidencia debería pronunciarse sobre el caso.

Esto enardeció al alcohólico presidente quien solicitó la salida de la periodista de ese medio. La misma Carmen calificó su despido como un “berrinche presidencial” “propio de las dictaduras”.

Para ese entonces las redes sociales ya tenían una gran fuerza, de modo que por Facebook se empezaron a dar muestras de apoyo a la periodista. En Twitter su caso se convirtió en trending topic mundial. Finalmente, Joaquín Vargas, director de MVS retrocedió, pues ya había despedido a la periodista. Después se supo de la presión por parte de Dionisio Pérez Jácome, entonces titular de la Secretaría de Comunicaciones, quien condicionó la entrega de una licitación de bandas para Internet con tal que la periodista saliera del aire. Después se supo también que la súper secretaria Alejandra Sota, vocera presidencial, había entregado una carta de disculpa a Joaquín Vargas para que la periodista la leyera al aíre.

2015, en la semana que pasó MVS despidió a dos de los investigadores clave del equipo de MVS Noticias, Irving Huertas y Daniel Lizárraga, piezas fundamentales en la investigación de la Casa Blanca del presidente, que ha generado grandes cambios en el rostro político de este país. MVS lanzó una campaña “inédita y desproporcionada” según las palabras del Ombudsman de MVS. Las razones de esta campaña están por descubrirse. Pero no es difícil suponer que atrás de esta presión está la Presidencia de la República.

Cabe mencionar que el daño causado a la imagen del presidente Peña Nieto no está en que alguien investigue y descubra su corrupción, el daño está en la corrupción que patrocina el mismo presidente.

Mal haría Joaquín Vargas si cede ante tal presión. Si bien es cierto que lo dejaron afuera de la licitación de las nuevas señales de televisión abierta, también es cierto que recibirla a costa de sacrificar sus principios, sus valores y su ética, no le valdría para nada; que le pregunte a Pedro Ferriz cómo le fue por vender su risa al diablo.

Por supuesto estamos con Carmen Aristegui y a donde quiera que vaya la buscaremos para seguir informándonos. Ella ha dejado constancia del valor que posee, que está por encima del precio de cualquiera. Hoy día el periodismo requiere de valor y de valores y Carmen Aristegui posee las dos cualidades, es por ello que en el periodismo ella es un icono del valor.

Armando Ortiz                                                         aortiz52@nullhotmail.com